Suiza. La polémica sobre los minaretes recorre Europa
AGENCIAS. BRUSELAS/ESTOCOLMO.
El veto suizo a la construcción de minaretes provocó ayer las críticas de muchos políticos europeos, que lo consideraron un ataque a la libertad religiosa, mientras que los partidos populistas aplaudieron la decisión y pidieron consultas populares al respecto en sus países.
"Creo en la libertad y no creo que podamos construir una nueva Europa sin el derecho a la libertad de expresión", dijo la ministra de Justicia sueca. Por su parte el ministro de Asuntos Exteriores francés, Bernard Kouchner, fue tajante. "Si no se pueden construir más minaretes, eso supone que se está oprimiendo a una religión", dijo.
La titular de Interior austriaca, Maria Felkel, aseguró que en el derecho a la libertad religiosa vigente en Austria "también se inscriben los lugares de culto" y el Consejo de Europa se mostró convencido de que, "lejos de ayudar a abordar las causas del fundamentalismo", la prohibición "aumentará los sentimientos de exclusión y profundizará en las divisiones" de la sociedad.
Por su parte, el presidente de la República musulmana rusa de Chechenia, Ramzán Kadírov, advirtió que el plebiscito "abona el terreno a los wahabíes (seguidores de esa corriente radical del islám) y a organizaciones similares, que así obtienen la posibilidad de denunciar ante el mundo entero que Europa está contra la religión musulmana"..
Naciones Unidas aseguró además que sus expertos examinarán si el veto suizo es compatible con el derecho internacional.
En el otro lado de la balanza, los partidos populistas celebraron la decisión suiza. "Sobre una Europa casi islamizada ondea ahora la bandera de la valiente Suiza, que quiere seguir siendo cristiana", dijo el eurodiputado italiano Mario Borghezio, de la Liga del Norte. En Dinamarca el partido populista del Pueblo Danés consideró positiva "la posibilidad de tener referéndums donde la gente pueda decir lo que piensa", y en Holanda el líder del antiislámico Partido para la Libertad, Geert Wilders, aseguró que "por primera vez la gente en Europa se ha opuesto a la islamización".
El Vaticano advirtió sobre la "instrumentalización de las religiones". Entre tanto, la comunidad islámica criticó con dureza la prohibición a la que calificó de "insulto" además de "trágica y lamentable".