El jefe torturador del Jemer Rojo confiesa ser ´responsable´ de 12.273 muertes

La Fiscalía pide 40 años para el director del centro de torturas de la cárcel camboyana de Tuol Sleng

25.11.2009 | 23:25
El jefe del Jemer Rojo, Kaing Guek Eav, ayer en el juicio.
El jefe del Jemer Rojo, Kaing Guek Eav, ayer en el juicio.

La Fiscalía del tribunal internacional que juzga el genocidio en Camboya pidió ayer la pena de 40 años de prisión para Kaing Guek Eav, el director del centro de torturas del Jemer Rojo por el que pasaron más de 14.000 personas.
El acusado, más conocido por el nombre revolucionario de Duch, que adoptó al sumarse a las filas del Jemer Rojo, dirigió entre 1975 y 1979 la prisión secreta S-21 o Tuol Sleng, donde ingresaban los enemigos del Estado para ser interrogados y ejecutados en el campo de extermino de Choeung Ek, a las afueras de la capital.
"El punto de partida debería ser la cadena perpetua ante los crímenes, pero aquí proponemos una reducción a un número fijo de años", explicó el fiscal William Smith. El letrado propuso una pena de 45 años que rebajó en cinco años tras tomar en consideración como atenuantes la cooperación "limitada" del acusado, su aceptación de las responsabilidades, su arrepentimiento y los posibles beneficios que todo ello pueda tener para la reconciliación nacional.
La acusación imputó a Duch en crímenes contra la humanidad (asesinato, exterminio, esclavitud, violación, persecución por razones políticas, religiosas y étnicas y trato inhumano) y violaciones de la Convención de Ginebra (confinamiento de la población civil, maltrato a prisioneros de guerra, asesinato y tortura), con el agravante de abuso de poder, crueldad e indefensión de las víctimas.
Duch insistió en su arrepentimiento y pesar, ante las dudas de su sinceridad y los que le acusan de no haber dicho toda la verdad ni haber asumido toda la responsabilidad en los hechos acontecidos en el S-21. "Mi arrepentimiento lo prueba la plena y sincera colaboración que mantengo con esta corte desde hace diez años", dijo.
"Soy responsable, y lo seré siempre, de la muerte de 12.273 personas (...) Me he propuesto que se me vuelva a ver como parte de la humanidad", concluyó Duch, al volver a pedir perdón a las "almas de las víctimas" y sus familiares.
El acusado dijo en su descargo que cumplió ordenes porque tenía miedo que sus superiores decidiesen matarle como hicieron con tantos jemeres rojos en las purgas dictadas por la cúpula que dirigía Pol Pot. "En aquella época yo no tenía sentido crítico y, en cambio, sí tenía miedo a las purgas y a perder mi posición. Hubo campesinos y militantes que fueron asesinados, tratados como traidores, porque los líderes sospecharon de ellos o porque alguien les había incriminado en una confesión", indicó.
La presentación de las conclusiones terminará esta semana y la sentencia se pronuncia a principios del próximo año.


LAS FRASES
"Hubo campesinos y militantes que fueron asesinados, tratados como traidores, porque los líderes sospecharon de ellos o porque alguien les había incriminado en una confesión"

"En aquella época yo no tenía sentido crítico y, en cambio, sí tenía miedo a las purgas y a perder mi posición"

"Me he propuesto que se me vuelva a ver como parte de la humanidad. Pido perdón a las almas de las víctimas"

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