Camboya. Juicio contra el director del centro de torturas del Jemer Rojo
EFE. PHNOM PENH.
El juicio por genocidio contra el director del centro de torturas del Jemer Rojo, Kaing Guek Eav, alias ´Duch´, entró ayer en la fase final con la conclusión de la acusación de que finge arrepentimiento por las atrocidades que allí se cometieron bajo su supervisión. La vista estuvo monopolizada por la acusación particular que expuso su rechazo a todo atenuante e insistió en atribuir a ´Duch´ la máxima responsabilidad de los hechos acontecidos en el S-21, el centro de detención por el que pasaron al menos 14.000 personas antes de ser ejecutadas.
Karim Khan, abogado de 37 de las 90 víctimas aceptadas como acusación particular, pretendió desmontar en el transcurso de la vista celebrada en el tribunal internacional "los intentos del acusado de minimizar su rol y negar su autonomía en el S-21".
Según el letrado, el juicio permitió demostrar que Duch tenía autonomía en la gestión del centro, disponía de los presos y elegía los métodos de tortura que se emplearon para extraer las confesiones a los detenidos.´ Duch´, de 66 años, admitió desde los primeros días su responsabilidad, expresó su arrepentimiento y pidió perdón a las víctimas. A lo largo del juicio, el imputado reconoció haber torturado personalmente a varios de los reclusos y haber ordenado ejecutar a personas.