El encanto personal del gran comunicador Barack Obama fracasa evidentemente delante del tecnócrata Hu Jintao. El lenguaje corporal de ambos presidentes lo desenmascaró durante la conferencia de prensa ofrecida en la esplendorosa ala oeste del gran salón del pueblo. Lo que mostraron fue: juntos no podemos, pero tampoco el uno sin el otro. Mientras el presidente estadounidense se volvía educadamente hacia el jefe del Estado y de partido chino cuando informaba sobre las conversaciones entre ambos, Hu Jintao miraba fijamente y rígido hacia el frente, como si no hiciera caso a Obama.
El líder chino tan sólo miró unos segundos a Obama, para rápidamente volver a dejar vagar su mirada en la sala repleta de lámparas colgando del techo. En la delegación norteamericana nadie quiso reconocer lo que todos habían percibido: Obama y Hu no se han acercado mucho en su quinto encuentro bilateral desde marzo.