AGENCIAS. LONDRES.
El secretario general de la OTAN, Anders Fogh Rasmussen, señaló ayer que Afganistán sigue siendo la "prioridad número uno" para la Alianza Atlántica, pero adviritió que las tropas no permanecerán en el país asiático "para siempre".
"Nos quedaremos en Afganistán tanto como sea necesario para terminar nuestro trabajo, pero eso, por supuesto, no es para siempre", dijo Rasmussen ante la asamblea parlamentaria que la OTAN celebra en Edimburgo y en la que intervienen representantes de los parlamentos de los países miembros de la organización.
El secretario general reclamó una vez más a los miembros de la Alianza el envío de más soldados y formadores al país asiático. "Si nos fuéramos y diéramos la espalda a Afganistán, Al Qaida estaría de vuelta enseguida", dijo Rasmussen, que además advirtió del riesgo de que en ese caso la inestabilidad se extendiera por Asia central.
El ex primer ministro danés espera que en las próximas semanas se decida una nueva estrategia para Afganistán. Durante el mismo acto el ministro de Exteriores británico, David Miliband, abogó por una aproximación al conflicto que combine una "clara estrategia militar" con una "acción política".
Por otra parte, las fuerzas británicas destacadas en Afganistán deberían comprar con dinero a eventuales reclutas de los talibanes, según un nuevo manual de instrucciones del Ejército, del que informó ayer el diario The Times.
Los jefes militares británicos deberían también hablar con los dirigentes insurgentes aunque éstos tuviesen sangre en las manos para intentar acabar cuanto antes el conflicto afgano.
Esas instrucciones para la contrainsurgencia representan una revisión estratégica de los responsables militares tras sus sucesivos fracasos. El nuevo manual indica que los comandantes del Ejército británico deberían sobornar a los afganos para impedir su reclutamiento por los talibanes. Éstos pagan unos diez dólares al día a quienes se unen a su lucha contra las fuerzas invasoras.
"La mejor arma para la contrainsurgencia es no disparar. En otras palabras, utilizar el oro (para sobornarlos), aunque hay que hacerlo con inteligencia", recomienda el general Paul Newton. Los jefes militares británicos destacados en Afganistán se quejan de que tienen menos dinero disponible para sobornar a los locales que sus colegas estadounidenses.