En Shanghai, Obama logró la puesta en escena de un gran comunicador, que al tiempo que presenta una visión propia matiza de inmediato, con humildad y autocrítica, que desea aprender de otros. Con halagos saludó a los estudiantes en el auditorio del museo de la Ciencia y Técnica en el dialecto local de Shanghai, con un "Nong Hao" (algo así como "qué tal"), que quizá por su pronunciación desató sonrisas para adentro y aplausos amistosos. Sin embargo, la Casa Blanca está realmente decepcionada porque había esperado que la televisión estatal china emitiera en vivo el debate con Obama en todo el país. En lugar de eso, sólo pudo verse en la televisión por cable regional de Shanghai y sólo el comienzo. Las preguntas fueron tan inofensivas como toda la intervención de unos estudiantes mayormente vestidos con sus ropas de domingo, educados, amables, disciplinados y de ningún modo entusiastas que probablemente nunca oyeron ni el rumor de lo que es una reunión democrática de ciudadanos.