LASZLO TRANKOVITS. SINGAPUR.
Ni siquiera la petición de Greenpeace ayudó. "Señor Obama, usted prometió actuar con firmeza contra el cambio climático, pero ahora, a un mes de la importante cumbre de la ONU sobre el cambio climático, su gobierno socava y bloquea las negociaciones", se lee en un anuncio a toda página en el The New York Times. Pero Obama ya ha matizado hace tiempo sus grandes visiones para luchar contar el cambio climático. En la cumbre del Foro para la Cooperación Económica Asia-Pacífico (APEC) en Singapur, el mandatario estadounidense se mostró pragmático y pidió ser "realista", aceptando pequeños avances. Ahora ya no hay duda de que Copenhage no será Kyoto, de que no entrará en la historia como un hito en la lucha contra el cambio climático.
Cuanto más se acerca el fin de año, más claro queda que el primer presidente negro de EEUU va a necesitar mucho más tiempo del que se espera de él para materializar sus visiones de una "nueva era" y el prometido gran "cambio". También en Singapur se alimentaron las dudas de que el carismático político pueda cumplir sus ambiciosos objetivos en política exterior. Ningún presidente de Estados Unidos ha realizado tantos viajes al exterior en su primer año de mandato como Obama. Tras las visitas a China y Corea del Sur, habrá estado en total en 20 países. Con una "política de la mano tendida" y comparecencias autocríticas, el mandatario norteamericano esperaba restaurar la malograda imagen de su país. Pero los resultados a sus esfuerzos durante su séptimo viaje oficial al extranjero han sido más bien discretos. El asunto del clima es un ejemplo de ello, aun cuando la falta de un acuerdo no puede ser atribuida solo a Obama.
La Casa Blanca está decepcionada de sus actuales relaciones con el Kremlin. El encuentro entre Obama y el presidente ruso dejó claro ayer que también las negociaciones para el desarme siguen atascadas. Pero es en Afganistán donde se ven más claramente los problemas en política exterior de Obama. En marzo había anunciado una "nueva estrategia", con más tropas y ayuda civil, una estrategia doble para estabilizar el país asiático y "derrotar" a los talibanes. Ahora, sin embargo, la "situación es peor que nunca", según el diario The New York Times. En Cercano Oriente, por otro lado, apenas si hay movimiento. Y tampoco Irán y Corea del Norte, ambos países con pretensiones nucleares, han respondido de forma positiva a la mano tendida de Obama. "La magia de Obama puede hacer muy poco", señala The Sunday Times en Singapur. El presidente "ha despertado mucha simpatía por Estados Unidos, pero su política exterior es en esencia la misma de antes", apuntó además The New York Times. Y por si fuera poco, una última decepción: la cumbre de Singapur se cierra sin avances sustanciales en el libre comercio, algo que impacienta, y mucho, a los líderes asiáticos que aún creen en la magia de Obama.