Habla el nutricionista que le atendió

´Nadie quiere investigar la muerte de Arafat´

Said A. Assaf quien fuera el encargado de prescribirle los alimentos al dirigente cuando enfermó defiende la hipótesis del envenenamiento

10.11.2009 | 22:39

Ni Israel ni los líderes palestinos tienen interés en que se investiguen los todavía desconocidos motivos de la muerte hace cinco años de Yaser Arafat, opina Said A. Assaf, un bioquímico y nutricionista encargado de prescribirle los alimentos cuando enfermó.

"Nadie quiere saber, ni los israelíes ni los palestinos. Ésta es la única razón por la que, nada menos que cinco años después, la muerte de Arafat siga siendo un misterio", asegura Assaf, en una entrevista telefónica con Efe.

El investigador, quien dirigiera el extinto Centro Nacional Científico Arafat para Investigaciones Aplicadas, se cuida de lanzar hipótesis rotundas o de dirigir un dedo acusatorio hacia personas concretas, pero defiende que el mítico líder palestino fue envenenado porque su desaparición "beneficiaba a mucha gente".

La muerte de Arafat sigue envuelta en un halo de misterio, con teorías que van desde el envenenamiento (alimentario, por contacto físico o incluso a través de los oídos), el sida o una cirrosis no vinculada al alcohol.

El hospital militar de Percy (cerca de París), donde Arafat expiró tras dos semanas de permanecer ingresado, no contribuyó a frenar las especulaciones cuando en las 588 páginas de informe médico que entregó a la familia no determinó los motivos de la muerte más comentada en la calle palestina.

Envenenamiento

El centro médico no halló rastro de veneno conocido en el cadáver del fundador de la Organización para la Liberación de Palestina (OLP), pero Assaf considera que no se hicieron las pruebas necesarias para resolver la incógnita.

"Antes de su hospitalización, Abu Amar (pseudónimo de Arafat) perdía peso de una forma que he visto en animales en mi laboratorio cuando se les inoculaba veneno", apunta.

Doctor en bioquímica y nutrición, Assaf fue precisamente el encargado de prescribir alimentos al padre del nacionalismo palestino para que recobrase la vitalidad que le caracterizaba y asombraba a muchos de sus asesores.

El científico apunta además que en los últimos días de agonía de Arafat en Francia no se permitió a su médico de cabecera de toda la vida, el jordano Ashraf al Kurdi, que lo revisara, lo que -a su juicio- sustenta aún más la tesis del envenenamiento.

"Lo que hace falta no son comisiones ni declaraciones lloricas sobre cuán grande era Arafat, sino químicos y toxicólogos que busquen la verdad de una historia que se está tratando de enterrar", concluye.

¡Síguenos en las redes!

 
Enlaces recomendados: Premios Cine