EEUU. Los atacantes abrieron fuego en un centro de entrenamiento y en el teatro del recinto
AGENCIAS. WASHINGTON.
Las autoridades militares de EEUU confirmaron ayer que doce personas fallecieron y al menos otras 31 resultaron heridas en un tiroteo registrado ayer tarde en las instalaciones de la Base Militar de Fort Hood, en Texas. Las autoridades confirmaron la muerte del autor de los disparos y la detención de otros dos soldados.
Según distintos medios locales, el agresor fallecido fue identificado como Malik Nadal Hasan, un mayor del Ejército de unos 40 años. Un portavoz de la base militar aseguró que los atacantes eran soldados de la base y no quiso dar detalles del estado de los dos detenidos ni del nivel de su participación en la matanza.
Al cierre de edición, las autoridades contabilizaron doce muertos, incluido el atacante, y 31 heridos por el tiroteo, que se produjo sobre la 13.30 hora local (19.30 GMT). Aunque se desconocen los detalles específicos del incidente, parece que los disparos, que según medios locales se realizaron con arma corta, se realizaron en dos lugares distintos de la base. Uno se produjo en el centro de preparación, que acoge a los soldados que están a punto de ser enviados al frente, y otro en el teatro de la base, donde estaba a punto de celebrarse una ceremonia de graduación. A consecuencia de estos incidentes, la seguridad de las bases en EEUU fue incrementada, aunque el FBI, que desplazó agentes para realizar una investigación, descartó un móvil terrorista.
Móvil terrorista
No obstante, fuentes del Ejército indicaron que "es demasiado pronto" para descartar un móvil terrorista. A pesar del incremento de la seguridad, sólo la Base de Fort Hood, ubicada en Texas, distante unos 80 kilómetros de la capital, Austin, y de la localidad de Waco, fue completamente cerrada al exterior. En la Base de Fort Hood, la más grande de Estados Unidos en el mundo, hay unas 70.000 personas, 42.000 de ellas soldados del Ejército de Tierra.
Altos funcionarios de la Casa Blanca se reunieron de inmediato en la Sala de Crisis para tratar de recabar información sobre el incidente. Por su parte, el secretario de Defensa, Robert Gates, dijo que "mis primeros pensamientos y oraciones están con los heridos y con las familias de las víctimas, así como con aquellos que viven y trabajan en Fort Hood".