Teherán. Cientos de opositores aprovecharon para marchar contra el presidente
AGENCIAS. TEHERÁN.
Miles de personas se manifestaron ayer en Teherán para conmemorar el 30 aniversario del asalto a la embajada de EEUU en la capital iraní, en una jornada que durante tres décadas ha servido para reafirmar los principios del régimen pero que este año ha quedado marcada por las protestas de la oposición.
Pese al amplio despliegue policial, cientos de opositores reformistas aprovecharon la efeméride para citarse en diversos puntos de la capital y retomar la movilización contra la reelección del presidente, Mahmud Ahmadineyad, que consideran fruto de un fraude masivo.
Uno de los puntos de mayor violencia se centró en la plaza de Haft-e Tir donde, según los testigos, algunos manifestantes lanzaron piedras contra los agentes cuando éstos trataron de dispersarlos con disparos al aire, gases lacrimógenos y porras. De acuerdo con su relato, cerca de una veintena de personas fueron detenidas y varias más resultaron heridas en los disturbios, similares a los ocurridos el pasado junio tras conocerse el polémico resultado electoral.
Los opositores, seguidores del "movimiento verde" que lidera el candidato reformista derrotado Mir Husein Musavi, recuperaron el grito de "muerte al dictador", en una ciudad que amaneció tomada por las fuerzas de seguridad.
Miles de personas, en su mayoría estudiantes y miembros de las milicias basij, se concentraron frente a los muros de ladrillo rojo de la embajada, donde jaleados desde un púlpito gritaron "muerte a Estados Unidos", "muerte a Israel", "muerte a los ingleses" y quemaron una bandera norteamericana.
El 4 de noviembre es una fecha clave para el régimen iraní, que ha crecido durante los últimos años envuelta en la retórica antiestadounidense. En aquella turbulenta jornada de 1979, que marcó un antes y un después en el futuro de Oriente Medio, estudiantes islámicos de la línea del Imam Jomeini, asaltaron la sede de la legación norteamericana, donde retuvieron a 52 personas durante 444 días. Seis meses después de la toma, ambos países rompieron sus lazos diplomáticos.
Pero los acontecimientos del pasado junio, y en especial la cruenta represión de las protestas contra la reelección del presidente parecen haber abierto también una brecha en este pilar del régimen. Algunos de los actores de aquella operación engrosan ayer las filas reformistas, y otros, como el líder estudiantil Masud Mirdamani, están presos acusados de conspirar.