Unión Europea. Cumbre comunitaria
AGENCIAS. BRUSELAS.
Los 27 jefes de Estado o gobierno de la Unión Europea (UE) se reúnen desde ayer en Bruselas, en una cumbre marcada por el profundo desacuerdo en los tres puntos principales del debate: el nombre del futuro "presidente" del bloque, cómo hacer para que la República Checa acabe firmando el Tratado de Lisboa y el dinero necesario para luchar contra el cambio climático.
Desde primeras horas del día, entre bastidores de la cumbre, se sabía que las posturas estaban enconadas y que será difícil afinar las voces. El único acuerdo tangible de la primera jornada de trabajo provino de las filas de los socialistas, que se reunieron antes de la cumbre, para optar por el puesto de Alto Representante Exterior de la UE, que dejará en breve vacante Javier Solana.
Esa opción supone que el puesto de "presidente del Consejo" de la UE, una figura que crea el nuevo Tratado de Lisboa para dar al bloque mayor visibilidad exterior, ya no será para un socialista e irá a manos de un conservador, debido al necesario equilibrio de poderes entre las diversas familias políticas.
El presidente del gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, admitió que las preferencias socialistas iban al cargo de Alto Representante, al tiempo que reconoció -indirectamente- que el ex primer ministro laborista británico Tony Blair, hasta la fecha único candidato al puesto, ha quedado fuera de liza. Una vez "enterrado" el nombre de Blair, ganan fuerza el primer ministro de Luxemburgo, Jean-Claude Juncker, único candidato oficial, y el primer ministro holandés, Jan Peter Balkenende, entre otros nombres.
Respecto a la lucha contra el cambio climático, los 27 siguen sin ponerse de acuerdo en quién debe hacer el mayor esfuerzo económico para ayudar a los países pobres del mundo a luchar contra las emisiones de gases de efecto invernadero, principales causantes del calentamiento global.