El atentado de ayer en Peshawar es, con diferencia, el más grave registrado en los últimos dos años, ya que en los más sangrientos hasta ahora habían fallecido entre 40 y 50 personas. El pasado 9 de octubre, un terrorista suicida hizo estallar un coche bomba en Peshawar, matando a 49 personas y dejando heridas a unas 100. Tres días después, un terrorista suicida detonó sus explosivos en el distrito de Shangla, en la Provincia de la Frontera del Noroeste, causando la muerte de 41 personas -35 civiles y seis soldados-, además de 45 heridos. Otro gran ataque fue aquel en el que fallecieron unos 40 peregrinos que asistían a los rezos del viernes el pasado 5 de junio en una zona remota del noroeste del país. El ministro de Exteriores paquistaní Qureshi dejó claro ayer que su gobierno está atacará sin reposo a los insurgentes. "Piensan que atacando a gente inocente minarán nuestra determinación pero no lo harán, estaremos más decididos para luchar y derrotarlos".