Galardón. El presidente de EEUU acepta el premio como "un llamamiento a la acción"
AGENCIAS. WASHINGTON.
El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, confesó ayer estar "sorprendido" y a la par "profundamente honrado" por la concesión del Premio Nobel de la Paz y afirmó que lo acepta como una "llamada a la acción a todas las naciones para afrontar los desafíos comunes en el siglo XXI". El mandatario viajará a Oslo a recoger el premio que se le entregará el próximo 10 de diciembre.
El Instituto Nobel de Noruega anunció ayer que concedió el galardón a Obama por sus "esfuerzos extraordinarios por reforzar la diplomacia internacional y la cooperación entre los pueblos". La llegada de Obama al poder ha creado un "nuevo clima" en la política internacional en el que la diplomacia multilateral ha reconquistado un rol central, enfatizando el papel de la ONU y otras instituciones, algo que el comité ha valorado de forma especial.
Por su parte, Obama, reconoció que la distinción era inesperada y de la que incluso dudaba estar a la altura. "No veo (el premio) como un reconocimiento de mis propios logros, sino como una afirmación del liderazgo norteamericano en nombre de las aspiraciones de las personas en todo el mundo", indicó. Obama aseguró que acepta el premio como "un llamamiento a la acción" para resolver los problemas mundiales, entre los que enumeró la lucha contra el cambio climático y el conflicto entre palestinos es israelíes.
"Honestamente, no siento que merezca figurar junto a tantas figuras transformadoras que han sido honradas con este galardón, hombres y mujeres que me han inspirado y que han inspirado a todo el mundo mediante su valerosa búsqueda de la paz", agregó, consciente de los cuestionamientos internacionales y domésticos que ha provocado la concesión del quizás más reputado galardón mundial cuando apenas lleva nueve meses en la presidencia.
Con todo, apelando al espíritu que desde Oslo se consideró válido del premio, Obama hizo un llamamiento reforzado a la cooperación multilateral para enfrentar los "desafíos comunes del Siglo XXI. Estos desafíos no pueden ser afrontados por un solo líder o una sola nación", advirtió en tono solemne.
En sus seis minutos de alocución en la Casa Blanca, horas después de que se propagara la noticia de la concesión del Nobel, Obama hizo hincapié en que considera que el premio es un galardón compartido. "Este premio no sólo es a los esfuerzos de mi administración, es a los valerosos esfuerzos de la gente en todo el mundo", reiteró.
Líderes de todo el mundo felicitaron ayer a Obama por la concesión del premio y expresaron su esperanza en que sirva para hacer realidad sus propósitos, mientras también surgieron críticas ante un galardón que algunos consideran "prematuro". En Europa, la práctica totalidad de sus líderes reaccionó con palabras positivas a la noticia. "En poco tiempo (Obama) consiguió implantar un nuevo acento en el mundo y abrir una nueva disposición al diálogo", dijo la canciller alemana Ángela Merkel mienras el presidente francés Nicolas Sarkozy, destacó que esta distinción recompensa la "visión en favor de la tolerancia y el diálogo entre los Estados, las culturas y las civilizaciones". Para el presidente del gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, la distinción de Obama es "un estímulo y un respaldo" a las "conquistas de la paz" a las que aspira el presidente estadounidense.
Pero también hubo críticas. algunos de los anteriores premiados con el Nobel de la Paz no apoyaron la decisión del Comité. "¿Tan rápido? Demasiado rápido", dijo sorprendido el ex presidente polaco Lech Walesa, que en 1983 fue galardonado por su liderazgo en resistencia democratica en Polonia contra el régimen comunista.
Otra Nobel de la Paz, la norirlandesa Mairead Corrigan Maguire criticó la concesión. "El presidente Obama todavía tiene que probar que quiere avanzar seriamente en Cercano Oriente, que quiere el final de la guerra en Afganistán y otras muchas cuestiones", dijo.
Mientras, el líder del Partido Republicano de EE.UU., Michael Steele, criticó duramente la distinción y opinó que se debe a su estatus de "estrella", más que a logros reales.