El talante de Berlusconi ante el nuevo escándalo lo demostró anteanoche en la exposición "El poder y la gloria", sobre cuadros de los santos de Europa, cuando dijo al secretario de Estado del Vaticano, Tarsicio Bertone: "Aquí falta ´San Silvio de Arcore´ (en referencia a él mismo) que ha hecho mucho por Italia". Arrestos no le faltan y la mayoría de analistas de todo el espectro político italiano destaca las múltiples idas y venidas con la justicia en su primer mandato no impidieron a Berlusconi ganara las generales de 2008 con una sólida mayoría. Y su coalición conservadora volvió a hacerlo este año en los comicios europeos.
El fin de la inmunidad significa que las supuestas irregularidades del primer ministro pasarán del ámbito de la televisión, las encuestas y los análisis en diarios al de la investigación de los fiscales y las decisiones de los jueces. En ese desplazamiento se "mide" el futuro de Italia, consideró ayer el diario moderado liberal Corriere della Sera en un editorial. Se trata de "la paradoja del líder consagrado por el voto popular, pero que corre el riesgo de verse perjudicado por un fallo que lo lleva otra vez a los tribunales". El miedo de volver a ver al mandatario en el banquillo explica, pero no justifica su "exagerada reacción" y la de sus aliados, según el diario de izquierda La Repubblica.
Sin embargo, lo que más importará ahora a Berlusconi será conservar el apoyo de sus aliados. Y es que la oposición de centro- izquierda sigue lo suficientemente débil y dividida como para representar una alternativa real de gobierno.