AGENCIAS. BRUSELAS.
El presidente checo, Vaclav Klaus, planteó nuevos obstáculos para la ratificación del Tratado de Lisboa, pero se ha quedado solo en su lucha, pues Polonia, que también tenía reticencias, anunció que firmará ya el texto. Después de un día de incertidumbre y declaraciones contradictorias, el jefe de la cancillería polaca informó de que el presidente, el conservador Lech Kaczynski, rubricará mañana el Tratado.
Con el anuncio de Varsovia, que se había negado a completar la ratificación hasta conocer el resultado positivo del segundo referéndum en Irlanda, Praga se convertirá en la única capital que paraliza la entrada en vigor del texto, que desde Bruselas se quiere acelerar todo lo posible. Las exigencias de Klaus implicarían reabrir el contenido del Tratado y amenazarían con retrasar aún más toda la reforma institucional de la UE.