Alemania. Unificación
AGENCIAS. BERLÍN.
La plana mayor de la política alemana evocará hoy la Revolución Pacífica surgida bajo la consigna Wir sind das Volk -Nosotros somos el pueblo-, el grito que nació en Leipzig veinte años atrás y alcanzó toda la República Democrática Alemana (RDA) hasta derivar en la caída del Muro de Berlín.
La canciller Angela Merkel y el presidente Horst Köhler recordarán en Leipzig el movimiento que aglutinó a disidencia y ciudadanos de a pie, mientras miles de germano-orientales huían a través de Hungría o las embajadas de la República Federal (RFA) de Praga y Varsovia.
Al acto solemne seguirá la llamada Fiesta de las luces, una instalación luminosa sobre el trazado de la manifestación que el 9 de octubre de 1989 congregó a 70.000 personas en la ciudad sajona, la mayor manifestación de protesta de la historia del a RDA desde el levantamiento obrero contra el régimen, el 17 de junio de 1953.
La marcha era la consecución de las casi mínimas manifestaciones anteriores de un par de centenares de personas, desde la Iglesia de San Nicolás de Leipzig, al grito del Wir sind das Volk y reclamando la apertura de la RDA.
De la primera concentración, el 4 de septiembre, se pasó a las Manifestaciones de los lunes, extendidas a todo el país, cada vez más numerosas y cada vez mayor también la represión policial. La Revolución Pacífica, por un lado, la visión de un Gorbachov que supo aprovechar el canciller Helmut Kohl, por el otro: la suma de la presión en la calle y la trama política culminó con la caída del Muro, el 9 de noviembre de 1989. El régimen había entrado en proceso agónico.
El grito Nosotros somos el pueblo retumbó en la Alexanderplatz berlinesa, en la mayor concentración no oficial de la RDA, el 4 de noviembre. Hubo centenares de detenidos. Cinco días después, el miembro del Politbüro Günter Schabowki leyó el comunicado de prensa que precipitó la apertura de las fronteras. El Muro había caído, once meses después la RDA dejó de existir, absorbida por la RFA.