Honduras. El Gobierno deroga el decreto que restringía las garantías constitucionales
AGENCIAS. TEGUCIGALPA
El presidente de facto de Honduras, Roberto Micheletti, reafirmó ayer que, si se garantizan las elecciones de noviembre próximo y se pone fin a la crisis que vive el país mediante el diálogo, está dispuesto a renunciar al poder. Mientras, el Gobierno derogó el decreto que restringía las garantías constitucionales y que estaba en vigor desde hace nueve días.
Sobre la restitución del depuesto presidente hondureño, Manuel Zelaya, Micheletti dijo que "hay que hablar de los diferentes temas en el sentido que se busca garantizar las elecciones y que sean transparentes, masivas, una fiesta cívica. De allí para allá se puede hablar de cualquier escenario con un presidente electo, antes es muy difícil pensar" (en eso), subrayó.
Micheletti también indicó que el 90 por ciento de los hondureños no quieren el regreso de Zelaya al poder, aunque no precisó detalles sobre ese particular.
Dijo que la restitución en el poder "es una aspiración del señor Zelaya que habría que escucharla ya con mejores planteamientos legales", pero que esa es una decisión que no le corresponde al Ejecutivo, sino que "tendría que tomarla la Corte Suprema de Justicia".
El gobernante de facto recordó que Zelaya tiene pendientes asuntos legales con la justicia de Honduras por varios delitos, entre ellos traición a la patria, que le imputa la Fiscalía General del Estado. "Nosotros podemos tomar una decisión, si eso alivia el problema que estamos viviendo, pues sí, vale la pena, se ha planteado pero no hay una decisión seria y fuerte", recalcó Micheletti, quien era presidente del Parlamento cuando Zelaya fue derrocado por los militares el 28 de junio pasado.
En opinión de Micheletti, si se celebran de manera transparente las elecciones del 29 de noviembre próximo, "de ahí para allá se puede hablar de cualquier escenario, de cualquier solución".
Micheletti también comentó que la razón primaría para dialogar y buscar una salida a la crisis es Honduras. Por otra parte, Roberto Micheletti, admitió que "fue un error" la forma en que los militares sacaron de Honduras a Zelaya. "Sí, fue un error. Los militares deberían haberlo llevado a los tribunales, pero decidieron sacarlo del país para evitar un derramamiento de sangre. Por eso decidieron llevarlo a Costa Rica".
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