EMILIO CRESPO. LISBOA.
Sin un respiro para los políticos, Portugal entró ayer de nuevo en campaña electoral para los comicios municipales del próximo día 11 tras unas controvertidas elecciones legislativas que han cambiado el mapa de la gobernabilidad del país.
Mientras la maquinaria electoral volvía a volcarse en la preparación de carteles, mítines y desfiles, la pérdida de la mayoría absoluta socialista en las elecciones del domingo sumía al país en una confusión de ganadores y perdedores que tiene a los líderes políticos en completo desacuerdo.
Los dos grandes partidos lusos y la estabilidad del país, aparecen en la mayor parte de las quinielas, aunque no juntos, como los grandes perdedores del día después de las legislativas de Portugal, donde los socialistas confían mantenerse en el Gobierno pese a su frágil mayoría parlamentaria.
Los comentarios y editoriales en la prensa y las declaraciones de políticos y personalidades tras la reseca electoral, coinciden en subrayar el revés que el futuro Parlamento portugués supone para la líder de la oposición, Manuela Ferreira Leite, el primer ministro socialista, José Sócrates, y la gobernabilidad de la nación.