EFE. TEGUCIGALPA.
El depuesto presidente de Honduras, Manuel Zelaya, denunció ayer el lanzamiento de "gases tóxicos" a la embajada de Brasil en Tegucigalpa, donde se encuentra junto a familiares y un grupo de seguidores desde el lunes, mientras el Gobierno de facto aseguró que es "totalmente falso".
Zelaya dijo que los militares y policías que rodean la Embajada lanzaron "gases que empiezan a llenar y enrarecer el ambiente" en esa sede, y que tanto él como algunos de sus acompañantes han presentado problemas de salud. El Gobierno que preside Roberto Micheletti aseguró que "es totalmente falso" que se disparen gases a la delegación diplomática.