AGENCIAS. TEGUCIGALPA.
El enfrentamiento civil que se inició a las puertas de la embajada de Brasil después de que se refugiase allí Manuel Zelaya al volver al país se cobró ayer su primera víctima mortal. Se trata de un hombre que había resultado herido horas antes, del que no trascendieron más datos oficiales. No obstante, el depuesto presidente de Honduras aseguraba que en los disturbios, que se extendieron a varios puntos de Tegucigalpa, habían muerto seis personas. La policía lo desmentía oficialmente, aunque confesaba que se había producido al menos un herido de bala. Otras fuentes elevaban a más de veinte el número de personas con heridas de diversa consideración, mientras la policía documentaba la detención de más de cien personas por protagonizar graves incidentes en las calles y saltarse el toque de queda. La medida fue suspendida ayer durante unas horas para que los ciudadanos pudiesen comprar alimentos.
Y mientras en Tegucigalpa asistía a una escalada de la violencia entre facciones, el depuesto Zelaya echaba leña al fuego asegurando que el Gobierno hondureño de facto planeó el martes asaltar la embajada de Brasil donde se encuentra refugiado y declarar que se había suicidado, pero dijo que el plan no se ejecutó por la intervención de la comunidad internacional. "Iban a asaltar la embajada (de Brasil) y declarar un suicidio por mi parte, pero José Manuel Zelaya no se está suicidando", afirmó en una entrevista telefónica con la cadena de televisión argentina TN. El plan gubernamental se frustró, dijo Zelaya, porque "la comunidad internacional intervino inmediatamente, incluido Estados Unidos y la OEA (Organización de Estados Americanos)".
La actividad desplegada por Zelaya, desde la embajada de Brasil en Tegucigalpa ha generado polémica en la esfera política brasileña y hasta dudas sobre una supuesta "injerencia en asuntos internos". En opinión de analistas, la inesperada irrupción de Zelaya en la legación diplomática de Brasil ha causado un conflicto difícil de resolver, pues no hay una situación técnica de asilo ni de refugio. El presidente de Brasil, Lula da Silva, pidió ayer en nombre de la comunidad internacional que el presidente derrocado de Honduras sea restituido de manera "inmediata" al poder.