Italia. Despedida a los seis soldados muertos en territorio afgano
AGENCIAS. ROMA
Miles de personas y la cúpula del gobierno italiano participaron ayer en Roma en el funeral de Estado de los seis soldados muertos el jueves pasado en un atentado en Afganistán.
La basílica romana de San Pablo quedó abarrotada por unos 4.000 asistentes. También asistieron al oficio el gobierno al completo, incluyendo al presidente Giorgio Napolitano y al primer ministro Silvio Berlusconi. Ya en las calles se habían congregrado miles de ciudadanos para ver pasar los ataúdes, que fueron trasladados a la basílica en un coche abierto y cubiertos por la bandera tricolor. Al comienzo de la ceremonia religiosa, que fue transmitida por varias televisiones, se guardó un minuto de silencio en todo el país. El gobierno declaró ayer día de luto nacional.
En un mensaje leído durante la ceremonia, el papa Benedicto XVI se mostró "lleno de dolor y pesar por el trágico atentado" y ofreció sus oraciones por aquellos que "cada día luchan por construir un mundo de solidaridad, reconciliación y paz".
Monseñor Vincenzo Pelvi, ordinario militar para Italia, elogió a las víctimas como "héroes" que dejaron su vida por Italia y por la paz en el mundo. El oficio fue interrumpido brevemente por un hombre que se lanzó sobre un micrófono en el altar y gritó: "¡Paz ahora!".
El momento más emotivo de la ceremonia tuvo lugar cuando los hijos de dos y siete años de uno de los caídos se acercaron al ataúd para despedir a su padre. "¡Ciao papá!", murmuraron los pequeños, mientras que Martin, de 7 años, se tocó con la boina de su padre, el teniente Antonio Fortunato.
Los soldados de entre 26 y 35 años perdieron la vida en un ataque suicida contra un convoy de la Fuerza Internacional de Asistencia a la Seguridad (ISAF) en Kabul. Murieron además diez civiles y medio centenar de personas sufrieron heridas. Se trata del golpe más duro recibido por la misión italiana en Afganistán. El atentado generó un encendido debate en Italia sobre el destino de sus 2.800 soldados estacionados en el oeste del país y en Kabul.