elecciones en alemania. a una semana de las urnas, la líder alemana tiene nueve puntos de ventaja
AGENCIAS. BERLÍN.
Angela Merkel seguirá gobernado tras las elecciones de la próxima semana. A una semana de las urnas, la única duda es saber con quien gobernará Merkel. A estas alturas parece quedar solo dos opciones: o reedita el gobierno de los dos grandes partidos actual (poco probable) o, como pronostican las encuestas, lo hace con los liberales del FDP. La (escasa) incertidumbre se acabó ayer, cuando los liberales descartaron aliarse con los socialistas del SPD y aseguraron que su única perspectiva es aliarse con la Unión Cristianodemócrata (CDU) de Angela Merkel.
"Alemania debe ser dirigida desde el centro. Porque puede hacerlo mejor y se merece algo más", proclamó el líder liberal, Guido Westerwelle al término de un congreso extraordinario de su partido celebrado en Potsdam, a las afueras de Berlín. Con su declaración de apoyo a un futuro gobierno de coalición con los conservadores, los cerca de 600 delegados del FDP descartaron definitivamente la posibilidad de formar parte de un gobierno tripartito con socialdemócratas (SPD) y Los Verdes, por lo que el candidato socialista Steinmeier parece alejarse del Gobierno, toda vez que su remontada en las urnas no da para enjugar la amplísima ventaja de Merkel y sus futuros aliados liberales.
Los último sondeos electorales auguran para el domingo la victoria del partido de Merkel, con un 35 por ciento de los votos que, con el 14 por ciento de los liberales -su aliado natural-, le permitiría gobernar. Ese 49 por ciento le daría una mayoría suficiente en el Bundestag (cámara baja del Parlamento alemán), de acuerdo al sistema electoral alemán, basado en una fórmula mixta que combina los votos al candidato de cada distrito del elector y al segundo voto a la lista del partido. Nueve puntos por debajo de la Unión, con un 26 por ciento de los votos, quedaría el Partido Socialdemócrata del ministro de Exteriores, Frank-Walter Steinmeier.
El objetivo de los liberales el domingo es que las urnas den por finiquitada la actual gran coalición entre socialdemócratas y cristianodemócratas que relegó hace cuatro años al FDP a la oposición. El eslogan liberal de reducir los impuestos en situaciones de crisis se ha erigido en principal escollo de una hipotética coalición semáforo -por los colores de los partidos: amarillo del FDP, rojo del SPD y verde de Los Verdes- y también centró ayer el discurso electoral de Westerwelle. El líder liberal abogó por una bajada sustanciosa de los impuestos para la clase media y las familias puesto que, en su opinión, "sólo una clase media fuerte, que pague pocos impuestos, garantiza el equilibrio y la justicia social".
"Si no, tendremos un país en el que sólo habrá ricos y pobres", sostuvo. Westerwelle rememoró además la caída del Muro de Berlín, de la que el 9 de noviembre se cumplen 20 años, y sostuvo que los liberales contribuyeron a que triunfara la revolución pacífica. "No nos comprometimos entonces por este país para ahora dejar que comunistas y socialistas tengan algo que decir sobre el futuro de Alemania", sostuvo, en alusión al partido de La Izquierda, compuesto por pos-comunistas y disidentes socialdemócratas.
"Somos liberales, no idiotas"
Tras tres legislaturas de sequía en la oposición –tras los gobiernos roji-verdes de Gerhard Schröder y la gran coalición de Merkel– los liberales parten con buenas expectativas de acceder a un gobierno de centro-derecha liderado por la actual canciller. "Debe terminar la gran coalición" y "no puede haber una coalición de izquierdas" son las principales arengas de Westerwelle, para quien "lo peor que podría pasarle" a Alemania sería un acuerdo de gobierno entre socialdemócratas y La Izquierda, algo que a día de descartan hasta los socialistas.
El líder liberal defendió denodadamente su rechazo a llegar a ningún tipo de acuerdo con el SPD que, según dijo, "por la mañana nos acusa de ser demonios neoliberales y por la tarde nos invita a ir de boda". "Somos liberales, no idiotas", manifestó el líder amarillo.