Defensa. LA Organización del Tratado del Atlantico Norte llama a actuar con "mayor realismo" ante los retos del futuro
AGENCIAS. BRUSELAS
El secretario general de la OTAN, Anders Fogh Rasmussen, tendió ayer una mano a Rusia para un "nuevo comienzo" de las relaciones bilaterales frente a amenazas como las aspiraciones nucleares de Irán, a través de iniciativas como conectar el sistema antimisiles ruso con el de EEUU y sus aliados.
Moscú recibió favorablemente este nuevo gesto de acercamiento de sus antiguos rivales, hecho un día después del anuncio de la Casa Blanca EEUU de que suspende sus planes para instalar un escudo antimisiles en el este de Europa. También hay indicios de que Rusia podría inclinarse a suspender el plan de instalar misiles en Kaliningrado -cerca de la frontera polaca-, que había anunciado como respuesta al escudo antimisiles.
Rasmussen, en su primer discurso político desde que asumió la secretaría general aliada, llamó ayer a actuar con "mayor realismo" ante "retos que tienen poco en común con los del pasado".
Entre ellos, destacó especialmente que "nuestras naciones y fuerzas sobre el terreno van a ser cada vez más vulnerables a los ataques con misiles de terceros países".
Por esa razón, en vez de "gastar energías" en las diferencias -como las que provoca la expansión de la OTAN a los países del Este- llamó a concentrarse en acciones prácticas como "explorar" la posibilidad de conectar los sistemas antimisiles de EEUU, la OTAN y Rusia.
Además, consideró que hay un "interés compartido" en la prevención de la proliferación de armas de destrucción masiva y su transporte, ya que "si Corea del Norte -dijo- mantiene su poder nuclear e Irán lo consigue, sus vecinos se pueden sentir tentados a seguir su ejemplo".
Para Rasmussen "un mundo multi-nuclear está claramente en contra de los intereses de la OTAN y de Rusia", y dijo que espera del Kremlin "la máxima presión política y militar sobre Irán para detener sus aspiraciones" atómicas.
El conflicto de Afganistán, en el que Rusia colabora permitiendo el tránsito por su territorio de las fuerzas de la OTAN, o la lucha contra la piratería en aguas del Índico fueron también mencionados por Rasmussen como ejemplos de colaboración que deben ser, dijo, todavía más ambiciosos.
El embajador ruso ante la OTAN, Dmitri Rogozin, consideró "muy positiva y constructiva" la propuesta de Rasmussen y confió en que "sus palabras se transformen en acciones inmediatas".
A juicio del embajador, las palabras del nuevo secretario general de la Alianza, que consideró "emocionales y brillantes", no gustarán a todos, "en especial a algunos aliados". Por ello, vaticinó que el danés "tendrá que defender sus ideas dentro de la OTAN" y deberá mostrar "la suficiente voluntad no como burócrata, sino como político", aunque dio por hecho que el más importante de los aliados, EEUU, aprueba el contenido de su discurso.
Dentro de la Alianza, los países del antiguo bloque soviético, como Polonia y los Bálticos, suelen ser especialmente reticentes a estrechar lazos con Moscú.
Descontento de Lituania– Lituania se manifestó ayer descontenta con la renuncia de EEUU al despliegue del escudo antimisiles en Polonia y la República Checa, al considerar que "aumentaría su seguridad" frente a una posible amenaza de Rusia.
"Enemigos" constantes– El escudo -una idea que se remonta a la década de los 80, con el entonces presidente Ronald Reagan- pretendía la interceptación de misiles provenientes de los "nuevos enemigos", entre ellos Corea del Norte o Irán.
Sin "clientes preferentes"– La falta de "enemigos" del lado ruso, la caída del Muro de Berlín, la desintegración de la "cortina de hierro" han dejado a la OTAN sin sus "clientes preferentes", sobre todo el extinto Pacto de Varsovia.