EFE. ROMA.
El empresario italiano Giampaolo Tarantini, de 34 años, quien supuestamente llevaba prostitutas de lujo a las fiestas del primer ministro de Italia, Silvio Berlusconi, fue detenido ayer en el aeropuerto de la ciudad de Bari por un presunto delito de tráfico de drogas.
Tarantini, investigado por la Fiscalía de Bari por una supuesta implicación en una trama de concesiones oficiales en el sector de la sanidad a cambio de sobornos y por supuesta inducción a la prostitución, fue detenido como medida cautelar ante el riesgo inminente de fuga y la posibilidad de que pudiera modificar algunas pruebas.
Así lo explicó el propio fiscal de Bari, Antonio Laudatique dijo que la detención "es fruto de las elecciones que está llevando a cabo la Fiscalía tras la constitución de un grupo de trabajo" sobre éste y otros supuestos delitos que Tarantini podría haber cometido. Además, dijo, "subsiste el peligro de fuga por las indagaciones que han podido hacer los órganos de Policía sobre los movimientos, los traslados y los proyectos".
El fiscal de Bari precisó además que la detención responde a la acusación de tráfico de drogas y que en los días sucesivos se acelerará la investigación para ver si pueden añadirse otros cargos contra el empresario, figura clave en la investigación de las fiestas del primer ministro en Cerdeña y Roma.
Tras ser arrestado, Tarantini ingresó la cárcel de la sureña ciudad italiana, capital de la región de la Apulia. Pero el empresario no es el único indagado en el marco de la investigación sobre supuesto narcotráfico que le llevó a la cárcel: la Justicia italiana estudia también los casos de Alessandro Mannarini, Stefano Iacovelli y Massimiliano Verdoscia, todos del entorno del empresario. Los dos últimos fueron detenidos el pasado 7 de agosto en virtud de esta investigación y posteriormente puestos en arresto domiciliario. Verdoscia, según la Fiscalía, compraba la cocaína a Iacovelli para después pasarla a su amigo Tarantini, de cuyas empresas familiares era representante administrativo.
El nombre de Giampaolo Tarantini salió por primera vez a la luz pública el 22 de juniotras conocerse que la Fiscalía de Bari estaba investigando algunas fiestas privadas celebradas en las residencias de Berlusconi en Cerdeña (Villa Certosa) y Roma por una supuesta inducción a la prostitución.
Esta investigación surgió, a su vez, de la que previamente se había iniciado al empresario por una supuesta trama de concesiones ilegales en el ámbito de la sanidad a su empresa "Technohospital" a cambio de sobornos, en virtud de unas escuchas telefónicas realizadas a Tarantini en las que hablaba de las fiestas del mandatario italiano.
De todo este complejo hilo de historias surgió posteriormente el nombre de la ya muy popular en Italia y en el extranjero Patrizia D´Addario, una de las jóvenes a las que tomó declaración la Fiscalía de Bari por este asunto y que aseguró haber pasado una noche con Berlusconi y haber cobrado 1.000 euros por asistir a una de sus fiestas.
Tras ser arrestado este viernes, Tarantini fue llevado inmediatamente al cuartel de la Guardia de Finanzas de Bari y posteriormente a la cárcel de la sureña ciudad italiana, capital de la región de la Apulia.
En ese mismo cuartel de la Guardia de Finanzas, el abogado del empresario, Nicola Quaranta, declaró a los medios de comunicación allí presentes que su defendido mantiene un buen estado de ánimo.
Pero Tarantini no es el único indagado en el marco de la investigación sobre supuesto narcotráfico que le llevó hoy a la cárcel: la Justicia italiana estudia también los casos de Alessandro Mannarini, Stefano Iacovelli y Massimiliano Verdoscia, todos del entorno del empresario.
Los dos últimos fueron detenidos el pasado 7 de agosto en virtud de esta investigación y posteriormente puestos en arresto domiciliario. Verdoscia, según la Fiscalía, compraba la cocaína a Iacovelli para después pasarla a su amigo Tarantini, de cuyas empresas familiares era representante administrativo.
Estas detenciones se efectuaron en base a la colaboración con la Justicia que Tarantini ha llevado a cabo en las últimas semanas, en las que ha propuesto, incluso, pactar su posible condena, una posibilidad que el pasado 31 de julio denegó la Fiscalía.
Clave en la detención del empresario ha sido la declaración de los últimos días del cuarto investigado en la presunta trama, Mannarini, quien dijo que Tarantini gestionaba el suministro de cocaína en una exclusiva fiesta en Cerdeña en el verano del año pasado.
Según el abogado del empresario, el lunes muy probablemente se llevará a cabo un nuevo interrogatorio a Tarantini.