AGENCIAS. SANÁ.
Al menos 87 civiles murieron el miércoles en dos ataques aéreos en la provincia de Amran, en el noroeste de Yemen, una región controlada parcialmente por rebeldes, aseguró ayer un líder tribal.
La mayoría de las víctimas son mujeres y niños que huían de los enfrentamientos entre el ejército y los insurgentes. Al parecer, los civiles fueron confundidos con rebeldes que asistían a una reunión, dijo el líder tribal, versión que fue rechazada por el gobierno de Saná.
Fuentes militares aseguraron que los ataques, que tuvieron lugar en cuatro localizaciones, se dirigieron contra "concentraciones de terroristas insurgentes".
Por su parte, el Ministerio de Defensa dijo que en la región no había refugiados, pero acusó a los rebeldes de impedir el ingreso de civiles en zonas más seguras y de utilizarlos como "escudos humanos".
En Yemen se registran muertos cada día y miles de civiles se encuentran entre dos fuegos. El gobierno emprendió el 11 de agosto su sexta ofensiva militar contra los rebeldes chiítas liderados por Abdulmalik al Houthi en el noroeste del país. Allí muchos refugiados carecen de ayuda, los periodistas tienen vetada la entrada y se registran combates regularmente desde 2004. Grupos cercanos a la red de Al Qaeda se han instalado en varias provincias en las que el gobierno ha perdido el control.