AGENCIAS. ESTRASBURGO.
El Parlamento Europeo (PE) ratificó ayer por mayoría absoluta la reelección de José Manuel Durao Barroso como presidente de la Comisión Europea (CE) para los próximos cinco años.
El político portugués -que ya tenía el apoyo unánime de los gobiernos europeos- obtuvo 382 votos a favor, 219 en contra y 117 abstenciones en la votación, de carácter secreto, en la que participaron 718 de los 736 diputados que componen la Eurocámara.
Barroso, que partía antes del verano con una amplia oposición en el Parlamento, logró convencer al grupo Liberal y a parte de los socialistas, entre ellos los españoles, cuyos votos se sumaron a los del Partido Popular Europeo (PPE) y a los euroescépticos británicos, checos y polacos, grupos que defendieron en todo momento su candidatura.
En sus palabras de agradecimiento, en medio de una cerrada ovación del hemiciclo, Barroso se comprometió a trabajar en pos de una Europa "de los ciudadanos, una Europa más fuerte, de libertad y solidaridad", aseguró.
El éxito de Barroso (Lisboa, 1956) se basó en tres factores determinantes: primero el apoyo masivo de los líderes de los 27, segundo en la falta de un candidato alternativo y tercero en la profunda división en la izquierda del Parlamento Europeo.
Mientras que jefes de Estado o gobierno socialistas europeos como Zapatero o el primer ministro portugués José Sócrates lo apoyaron sin fisuras, las filas socialistas de Estrasburgo lo rechazaban hasta hace pocos días. El "cisma" entre los socialistas europeos quedó ejemplificado en el caso español. Tras varios tira y afloja, los eurodiputados del PSOE en Estrasburgo tuvieron que acatar la disciplina de partido y votar a favor de Barroso, a pesar de que gran parte de ellos -entre bastidores- eran claramente contrarios al ex primer ministro luso. Por su parte, los eurodiputados del PSC María Badia y Raimon Obiols se abstuvieron en la reelección.