EFE
La coalición de gobierno roji-verde que lidera el primer ministro laborista, Jens Stoltenberg, ha revalidado este lunes la mayoría absoluta en las elecciones legislativas noruegas, según los sondeos a pié de urna de dos canales de televisión.
El ganador de las elecciones fue, a tenor de este sondeo, el Partido Laborista, con el 31,8 por ciento, casi un punto menos que en los anteriores comicios. Sus aliados del Partido de la Izquierda Socialista y del Partido Centrista lograron el 9,8 y el 6,8 por ciento, respectivamente.
El populista Partido del Progreso, según la encuesta, quedó en segundo lugar, con el 21,6 por ciento, medio punto menos que en 2005, seguido por el Partido Conservador, con el 15,1; el Partido Democristiano, con el 6; y el Partido Liberal, con el 4,5 por ciento.
"Hay que esperar, los sondeos a pie de urna son sólo sondeos, aunque son un buen punto de partida que indica que hemos hecho una buena campaña", ha dicho el ministro de Asuntos Exteriores, el laborista Jonas Gahr, desde la Casa del Pueblo de Oslo, cuartel general de su partido para la jornada electoral.
Derecha desunida
La campaña electoral en Noruega (país de 4,8 millones de habitantes) ha estado marcada por las especulaciones sobre las posibles coaliciones de gobierno en el caso de que el centro-derecha, que se ha presentado desunido, fuera capaz de arrebatarle la mayoría absoluta al bloque gubernamental.
El Partido del Progreso se ha mostrado dispuesto a pactar con los otros grupos de la oposición, pero ha chocado con la negativa de democristianos y liberales, contrarios a su tono duro en el debate sobre la política de inmigración y de asilo.
Los conservadores han mantenido abiertas todas las posibilidades, con la esperanza de que la suma de sus votos con los de democristianos y liberales superase a la de los populistas.
En segundo plano han estado temas como la política fiscal, donde ha habido una clara diferencia: mientras la izquierda se niega a tocar los impuestos para mantener la calidad de los servicios sociales, la oposición ha prometido bajadas considerables.
La inmigración ha estado presente en la campaña, con promesa del centro-derecha de imponer una línea más dura en la concesión de asilo, mientras que cuestiones como infraestructuras, escuelas o política medioambiental han sido también objeto de debate.