EFE
Los países latinoamericanos cerraron hoy filas en favor del destituido presidente de Honduras, Manuel Zelaya, y señalaron que no aceptarán la participación en el Consejo de Derechos Humanos de la ONU de una delegación diplomática que no sea la designada por el gobierno depuesto.
El embajador de México ante la ONU en Ginebra, Juan Gómez Camacho, habló en representación del grupo latinoamericano para señalar que "no estamos dispuestos a permitir que ningún pueblo de la región experimente cambios antidemocráticos".
Pidió a la presidencia del Consejo de Derechos Humanos (CDH), a cargo del embajador de Bélgica, Alex Van Meeuwen, que confirme la existencia de una carta enviada por el Gobierno de facto de Honduras "informando del cese del embajador" designado por Zelaya.
"En ese caso la persona que está aquí acreditada no sería de ese gobierno y tendría que abandonar la sala", agregó ante la mirada del embajador hondureño Delmer Urbizo, a quien hacia referencia.
En realidad, Urbizo ya era embajador durante el gobierno del depuesto presidente Zelaya, pero la existencia de tal misiva evidenciaría que ahora representa al ejecutivo de Roberto Micheletti.
El presidente del Consejo aceptó aplazar el inicio de la sesión hasta aclarar esta cuestión con la oficina legal de la ONU.
Brasil y Argentina abrieron este debate por la mañana en cuanto se abrió la sesión del CDH, que se prolongará durante tres semanas, pero aceptaron en que el asunto se discutiese tras los discursos previstos para el apertura.
"Brasil quisiera recibir la confirmación de que el delegado de Honduras representa al gobierno constitucional del presidente Zelaya, que es el único que reconocemos", planteó una diplomática brasileña ante ese foro.
Recordó que organismos latinoamericanos han actuado ya en ese sentido y pidió al presidente del CDH de que se asegurara que aquí ocurrirá lo mismo.
En el mismo sentido, el embajador de Argentina, Alberto Dumont, recalcó que "no podemos reconocer a un gobierno surgido de un acto de fuerza y de la violación del derecho internacional".
"No sólo está en juego Honduras, sino también la fortaleza de los mecanismos democráticos en todo el hemisferio", advirtió Dumont.
Por ello, se unió a la solicitud de Brasil y México en el sentido de que se garantice que "la delegación de Honduras representa al Gobierno de Zelaya" y abogó por que la sesión del CDH se lleve a cabo "en la medida en que esto se clarifique".
Cuba, por su parte, insistió en que "sólo hay un gobierno legítimo reconocido por la comunidad internacional y esto se hace extensivo al personal diplomático de Honduras, sólo podría participar (en la sesión) un diplomático con las respectiva carta firmada por la canciller Patricia Rodas o por el presidente Zelaya. Otras credenciales no resultan válidas", sostuvo el embajador cubano, Rodolfo Reyes.
El cuestionado embajador Urbizo intentó dirigirse a las delegaciones tras esas intervenciones, pero no se le concedió la palabra.
Al salir de la sala, denunció que no se le dejara hablar y acusó al Gobierno de Venezuela de estar detrás de esta situación. Asimismo, lamentó que el presidente del CDH, le negara "el derecho de defensa". "El me dijo que tendría derecho a réplica, pero no cumplió su palabra", afirmó.
Se espera que, tras las consultas legales, el embajador belga celebre esta noche una ronda de consultas informales con representantes de los distintos grupos regionales para analizar la cuestión.