AGENCIAS. BUENOS AIRES.
Entre 180 y 200 inspectores de la Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP), irrumpieron ayer en la sede del conocido diario argentino Clarín para registrar el edificio sin previo aviso y en un operativo inusual por su magnitud, que el vicepresidente del rotativo, Julio Cobos, calificó de "intimidatorio".
Los inspectores llegaron de forma coordinada en varios camiones a la sede del diario en Buenos Aires que también sirve de redacción para otros tres rotativos, y rodearon la manzana en medio de un gran despliegue, que según la AFIP, responde a un "relevamiento de personal de rutina similares a otros". Pero los medios locales aseguraron que el operativo fue acompañado de una serie de agresiones a directivos y campañas difamatorias en el marco del proyecto de ley de medios. Directivos de la empresa de comunicación denuncian que la inspección se extendió hasta los domcilios particulares de altos cargos de la empresa "que en cada caso llegaron a incluir hasta 8 personas".
El diario de mayor circulación del país ha criticado duramente estos días el proyecto de ley de servicios audiovisuales que presentó el gobierno de Cristina Fernández de Kirchner, que proponer recortar los oligopolios y monopolios mediáticos, entre otras iniciativas.