EFE. TAIPEI.
El ex presidente taiwanés Chen Shui-bian y su esposa, Wu Shu-chen, han sido condenados a cadena perpetua por corrupción, blanqueo de dinero y falsificación de documentos, anunció ayer el Tribunal de Distrito de Taipei.
"La corrupción de un hombre ha causado el desorden de todo el país. Por eso las sentencias son tan severas", señaló el presidente del tribunal, Tsai Shou-hsun.
El ex presidente (2000-2008) se encuentra recluido desde el 30 de diciembre del año pasado en el Centro de Detención de Taipei. Chen y su esposa fueron acusados de malversación de fondos del Estado por 2,97 millones de dólares, de haber aceptado sobornos por 14 millones de dólares, lavado de dinero, tráfico de influencia, extorsión y falsificación de documentos durante sus ocho años de mandato.
Junto con el ex mandatario y su mujer, que también fueron multados con nueve millones de dólares (6,2 millones de euros), fueron condenados los trece familiares y colaboradores imputados, incluidos el hijo de Chen, Chen Chih-chung, a dos años y medio de prisión y el joven político Ma Yung-cheng, a veinte años de cárcel.
Grupos independentistas de Taiwán, apoyados por legisladores del opositor Partido Demócrata Progresista (PDP), anunciaron protestas públicas tras la condena del ex presidente.
Chen, de 58 años, no asistió a la lectura de la sentencia y asegura, por medio de sus portavoces, que no sabía nada del envío de dinero al exterior por parte de su esposa. Añadió que lo que llaman sobornos son contribuciones políticas y que los tres millones de dólares en fondos públicos se dedicaron a la diplomacia secreta de la isla.
La figura de Chen Shui-bian ha galvanizado la vida política de Taiwán desde que en el año 1996 se hizo con la alcaldía de Taipei, y en especial desde su victoria en las elecciones presidenciales de 2000 que puso fin a más de 50 años de control político del Partido Kuomintang.