EFE. MÉXICO.
Fuerzas de seguridad de México tomaron ayer al avión secuestrado en la capital mexicana en una acción inesperada para reducir a los secuestradores y rescatar a las personas que aún permanecían en la aeronave. La acción, que se realizó después de que descendieron del avión la mayoría de los pasajeros, permitió detener a los ocho raptores. El secretario de Comunicaciones y Transportes de México, Juan Molinar Horcasitas, dijo que la situación está bajo control y que nunca hubo un explosivo en la aeronave, tal y como amenazaron los secuestradores.
El político insistió en que los sistemas funcionaron bien y que todos los pasajeros están a salvo. Además, aseguró que los secuestradores nunca pudieron acceder a la cabina de los pilotos durante los 45 minutos que duró el secuestro.
El avión, con 104 personas a bordo, fue secuestrado ayer al aterrizar en Ciudad de México procedente de la localidad turística de Cancún por varias personas que al parecer dijeron tener nacionalidad boliviana. Los secuestradores aseguraron que llevaban explosivos en unas cajas y que los harían detonar si no eran atendidos por el presidente mexicano, Felipe Calderón.
Los pasajeros supieron del secuestro cuando ya estaban aterrizando y vieron sólo a un secuestrador. Se veía como "un pasajero normal y bien vestido", dijo a la televisión la pasajera Rocío García, después de dejar la aeronave. "Hubo mucho susto, al instante no supimos qué pasó, fue todo confusión y después nos avisaron que el avión estaba secuestrado por una persona", dijo García.