Libia. Polémica conmemoración del 40 aniversario del ascenso al poder del líder revolucionario
AGENCIAS. TRÍPOLI.
Libia conmemoró ayer el cuarenta aniversario de la revolución que llevó al poder al coronel Muammar Gadafi, con la presencia de varios dirigentes internacionales invitados, entre ellos el presidente de Venezuela, Hugo Chávez, quien calificó la cita de "ocasión histórica" y alabó a Gadafi por crear "un modelo propio de desarrollo, un socialismo propio, un socialismo libio, cosa que pocos países han logrado".
También asistieron, entre otros, el presidente de la República Dominicana, Leonel Fernández, y la de Filipinas, Gloria Macapagal, si bien la mayor parte de países occidentales sólo enviaron embajadores en protesta por la bienvenida que Trípoli ha dado al único condenado por el atentado de Lockerbie, Abdel Basset al Megrahi, condenado por el atentado contra un avión de la Pan Am sobre la ciudad escocesa de Lockerbie en diciembre de 1988, en el que murieron 270 personas, tras su excarcelación por parte del Gobierno escocés por razones humanitarias.
De hecho, el único presidente europeo presente fue el serbio Boris Tadic, y ni tan siquiera el primer ministro italiano, Silvio Berlusconi, participó en las festividades, pese a que visitó a Gaddafi la semana pasada. Además, Marruecos abandonó los festejos en protesta por la presencia del presidente de la República Árabe Saharaui Democrática (RASD), Mohamed Abdelaziz. España, por su parte, envió al ministro de Asuntos Exteriores, Miguel Ángel Moratinos, quien ensalzó Libia como "país muy importante para la zona del Mediterráneo y para el Magreb" y apuntó que en el entorno euro-mediterráneo las relaciones entre Libia y España son "muy fuertes". Además, recordó que "nosotros expresamos ya el rechazo al recibimiento que se le dispensó a Al Megrahi".
Al respecto, un experto en Oriente Medio y Norte de África del Centro de Estudios Internacionales de la Universidad de Cambridge, George Joffe, aseguró ayer que el caso Lockerbie se ha convertido en un paradigma de la política exterior del presidente libio, Muamar el Gadafi, quien "juega con todos" y, a su vez, es "un gran oportunista".
"Gadafi fue muy claro: Si Al Megrahi muere en Escocia, habrá graves consecuencias para los negocios británicos y las relaciones diplomáticas con Libia. De ahí, que (el primer ministro británico, Gordon) Brown optara por no hacer comentarios y responsabilizara al Gobierno escocés de la decisión", explicó Joffe. De hecho, unas nas cartas dirigidas por el gobierno británico al gobierno local escocés difundidas ayer por el primero parecen probar que las relaciones entre Libia y Londres sí jugaron un papel en la decisión sobre el destino del autor del atentado de Lockerbie.
Los actos comenzaron con un desfile militar en una de las principales avenidas de Trípoli en el que también participarán unidades de otros países africanos, como Eritrea, Marruecos, Lesoto, Mali o Guinea Bissau, todos miembros de la Unión Africana (UA), cuya presidencia de turno ejerce Gadafi. Los gastos de los fastos por el aniversario de la revolución se elevan a 40 millones de dólares, según la organización, que equipara el evento a la inauguración de unos Juegos Olímpicos, e iban a mostrarse fuegos artificiales y exhibiciones de vuelos acrobáticos, algunos protagonizados por doce pilotos españoles de paramotor.
Tras el desfile, estaba prevista una cena para los dirigentes internacionales asistentes a los actos con la que romper el ayuno de la jornada del mes sagrado de Ramadán, que tiene lugar en estas fechas en todo el mundo musulmán. Las conmemoraciones iban a concluir a medianoche, con la inauguración de un monumento conmemorativo, una concentración popular y una parada ecuestre.