DPA. KABUL.
La guerra en Afganistán es cada día más sangrienta. Desde que en 2001 cayó el régimen talibán, los aliados no han cesado de perder efectivos. Ayer murieron otros cuatro soldados estadounidenses en un ataque con bomba en el sur de Afganistán. La patrulla cayó en una trampa con explosivos en una de las regiones más violentas de Afganistán. Tras el ataque, son ya 295 los soldados extranjeros fallecidos en el país en 2009, con lo que ya se supera en uno los 294 militares extranjeros muertos de 2008, que era hasta ahora el año más sangriento.
Pese a las bajas, el secretario general de la OTAN, Anders Fogh Rasmussen, aseguró que la Alianza Atlántica seguirá en el país. ""Si dejamos que el terrorismo vuelva a arraigar en Afganistán, podría extenderse rápidamente a otros países del mundo", argumentó. España tiene 1.230 soldados en el país.