El futuro de Corea. el régimen de Kim Jong Il permitirá entrar y salir a turistas y empresarios
DIRK GODDER. SEÚL.
Tras meses de amenazas de guerra directas contra Corea del Sur, Corea del Norte avivó ayer las esperanzas de un acercamiento entre ambos Estados. El régimen totalitario del norte ha disparado la ilusión en el sur al proclamar su intención de hacer más permeable la frontera entre ambos países. El anuncio está de momento ligado a un acuerdo firmado ayer entre Corea del Norte y el fabricante de coches surcoreano Hyundai, por el que el régimen autoriza la entrada en su territorio de turistas surcoreanos que quieran visitar el Monte Kumgam, en la costa este, el Paekdu y la ciudad histórica de Kaesong. Además, los hombres de negocios podrán entrar en una zona industrial financiada por inversiones surcoreanas. La limitación de estas visitas desde 2008 provocó pérdidas de millones de dólares para el régimen empobrecido de King Jon Il. El paso es importante. Tras décadas de aislamiento y meses de escalada de tensión una decisión como la apertura de fronteras parecía impensable. Aunque en el sur son conscientes de que el acercamiento no conlleva una oferta de diálogo, el anuncio es interpretado por los países vecinos como una nueva señal de que el régimen en Pyongyang quiere dar un paso para salir de su aislamiento.
Después de una nueva escalada de las tensiones desatadas por una serie de pruebas con misiles y una segunda prueba nuclear en Corea del Norte, Pyongyang volvió a dar recientemente pruebas de su voluntad de mantener conversaciones con Estados Unidos. No obstante Corea del Sur deberá dar primero su aprobación a los acuerdos adoptados por Hyundai y Corea del Norte. El Gobierno en Seúl advirtió, pese a su valoración positiva, que nada cambiará en su política hacia Corea del Norte, que sólo contempla una normalización de las relaciones si ésta procede al desarme nuclear.
Sin acuerdo entre gobiernos
Un portavoz del Ministerio surcoreano para la Unificación, Chun Hae Sung, calificaba así de "positivo" el reciente acuerdo alcanzado entre el líder norcoreano, Kim Jong Il, y la presidenta del grupo industrial surcoreano Hyundai, Hyun Jung Eun. Sin embargo, Chun indicó que los gobiernos de los dos países deben formalizar el acuerdo para que se reanude la actividad turística e industrial intercoreana. "El acuerdo es positivo, pero es a nivel no gubernamental", recordaba Chun.
Debido al fuerte enfriamiento de las relaciones, hasta la realización de los acuerdos deberán salvarse aún grandes obstáculos. Los observadores, sin embargo, están de acuerdo en que lo pactado entre la directora del grupo Hyundai y Kim Jong Il podría abrir las puertas al diálogo. Corea del Norte había acusado al gobierno conservador en Seúl de establecer una política hostil y suspendió el diálogo hace más de un año. El acuerdo con Hyundai se produjo después de una misión privada del ex presidente estadounidense Bill Clinton en Pyongyang. Clinton viajó al país para lograr la liberación de dos periodistas estadounidenses encarceladas.
En Washington nadie dudadaba de que el gobierno estaba más que al corriente. Estados Unidos ha dado repetidamente muestras de su voluntad de retomar el diálogo con Pyongyang a condición de que Corea del Norte ceda en la disputa atómica y renuncie a su arsenal nuclear. No obstante, Corea del Norte no ha llegado aún tan lejos en sus gestos de conciliación hacia Seúl y Washington.