Elecciones en Afganistan. Los integristas multiplican los ataques para dificultar los comicios del jueves
EFE. BRUSELAS.
Las autoridades afganas anunciaron ayer que sus fuerzas observarán un alto el fuego el 20 de agosto, día de los comicios presidenciales, y reconocieron que prevén una campaña insurgente de "intimidación masiva" con vistas a los comicios, aunque responderán cualquier posible ataque de los talibanes, que han llamado a la población a boicotear el proceso.
El ministro afgano de Defensa, Abdul Rahim Wardak, su colega de Interior, Mohammad Hanif Atmar, y el jefe de los servicios secretos afganos, Amrullah Saleh, protagonizaron una rueda de prensa para calmar los ánimos un día después del atentado talibán que causó siete muertos ante el cuartel general de las fuerzas internacionales en Kabul.
"Decir que habrá completa paz sería difícil, pero debemos estar preparados para cada eventualidad", admitió tras la conferencia el ministro de Defensa, quien prometió "trabajar duro" para asegurar el proceso.
Warzak anunció a los medios que las autoridades afganas establecerán una triple red de seguridad, compuesta por la Policía, el Ejército afgano y la Fuerza Internacional de Asistencia a la Seguridad (ISAF) para el día de las elecciones.
El titular de Interior, Hanif Atmar, reveló que las fuerzas de seguridad han desbaratado 62 intentos de atentado en los últimos seis meses y garantizó la implicación de la Policía en los comicios hasta donde lleguen sus capacidades.
"Desplegaremos todos nuestros recursos para proteger a nuestra gente –dijo Atmar–. Pero sabemos con seguridad que los enemigos de Afganistán harán lo mismo para herirlos".
Atmar reconoció sin embargo que su Gobierno no puede asegurar al cien por ciento la seguridad de las votaciones, en un momento en el que los talibanes han intensificado sus actividades y aumentado su presencia a nuevas partes de Afganistán.
Los insurgentes, embarcados en una campaña de asesinatos y ataques contra los activistas políticos y los candidatos –sobre todo en áreas rurales– han llegado a emitir panfletos amenazando a los ciudadanos que se decidan a emitir su voto el día 20.
"Sabemos –añadió Atmar– que los talibanes recurrirán a la intimidación masiva, atentados terroristas, bombas suicidas y ataques a los convoyes y las personas con material electoral".
Frente a las previstas acciones insurgentes, el jefe de los servicios afganos de inteligencia reveló que su organización está desarrollando tareas para fomentar la participación y movilización de los votantes a través de los líderes de las tribus.
Por su parte, el secretario general de la OTAN, Anders Fogh Rasmussen, afirmó ayer que la misión que la Alianza dirige en Afganistán es "vital" para la seguridad de los países que participan a pesar del creciente número de bajas.
En un comunicado emitido después de que la cifra de soldados británicos muertos en Afganistán superase ayer los 200, Fogh Rasmussen manifestó su "tristeza" y aseguró que siente "profundamente" la pérdida de vidas de soldados de la fuerza internacional ISAF.
El secretario general de la OTAN reconoció además que prevenir el retorno del terrorismo a Afganistán es una cuestión "crítica".