EFE. KABUL.
Instalado en una cómoda ventaja sobre sus rivales, el presidente de Afganistán, Hamid Karzai, aspira a revalidar su mandato en las elecciones del día 20 haciendo bandera del diálogo con los talibanes más moderados y con el país todavía pendiente del desarrollo prometido.
Karzai, de 51 años, ha estado al frente de Afganistán casi desde la caída del régimen talibán, en el año 2001, primero encabezando un Gobierno de transición y ya más tarde elegido presidente por los ciudadanos, en el año 2004.
En los próximos comicios, el actual presidente aspira a obtener la reelección por encima de sus críticos, que le acusan de tolerar la corrupción, apoyarse en los antiguos ´señores de la guerra´ además de ser incapaz de desarrollar las instituciones del Estado.
Hasta ahora, Karzai ha llegado a pactos con los líderes de distintas minorías étnicas, como los ´señores de la guerra´ Ismail Khan (tayiko) y Rashid Dostum (uzbeko), y ha incorporado a su candidatura al poderoso Mohammed Fahim, un polémico general que ya fue ministro de Defensa en su Gobierno y que ahora quiere ser su vicepresidente. Con Fahim, Karzai busca asegurarse el apoyo de los tayikos del norte, la segunda etnia más numerosa del país, mientras él mismo intenta apuntalar el voto de los pashtunes en el sur y el este frente al boicot que promueven los insurgentes talibanes.