Rusia. Asesinatos contra defensores de los derechos humanos en el Cáucaso Norte
ULF MAUDER. MOSCÚ.
La serie de asesinatos contra defensores de los derechos humanos rusos en la conflictiva región del Cáucaso Norte no se detiene. En esta ocasión han sido asesinadas dos personas que trabajaban por la normalización de la vida cotidiana en Chechenia, tras la guerra que sacudió la república rusa.
Sarema Sadulayeva y su esposo Alik Djabrailov ayudaban sobre todo a jóvenes lisiados por la guerra y trabajaban para ello también con la UNICEF.
Ambos fueron secuestrados recientemente y encontrados muertos ayer con heridas de bala. Tras el asesinato de la activista Natalya Estemirova en julio, las organizaciones humanitarias no ven por ahora condiciones para seguir trabajando en Chechenia.
Tras la muerte de Estemirova, el presidente de Rusia, Dmitri Medvedev, calificó recientemente el trabajo de los defensores de los derechos humanos como importante, "pese a que a veces son incómodos para el Estado". Ahora, sin embargo, tendrá mayores problemas para aclarar por qué los activistas viven en constante peligro en su país.
La organización Memorial, para la que trabajaba Estemirova, reprocha al presidente checheno, Ramsan Kadyrov, el no poder garantizar la seguridad de los cooperantes. Kadyrov, un político leal al Kremlin, rechazó por su parte tener algo que ver con el atentado. Pero, el pasado domingo, el presidente checheno dijo en una entrevista radial lo que en realidad piensa de gente como Estemirova al asegurar que era una mujer "sin honor, dignidad ni conciencia".