El primer ministro ruso, Vladímir Putin, agasajó ayer al presidente de Estados Unidos, Barack Obama, con un desayuno a la rusa en su residencia campestre de Novo-Ogariovo, en las afueras de Moscú.
El menú constó de esturión ahumado con tortitas y mermelada de arándanos rojos, huevos rellenos con caviar negro y nata agria y ´pelmeni´ (una especie de ´ravioli´) rellenos de codorniz. Como postre, Putin ofreció a su huésped helado de nata agria casera y ´kisel´ (bebida de fécula) de guinda. El desayuno fue amenizado por una orquesta folclórica, que tocó varias piezas populares rusas. El ágape transcurrió en un ambiente cordial entre la terraza y el interior de la mansión del primer ministro ruso.