Honduras. Tensa calma en el país centroamericano tras el golpe de estado militar del domingo
AGENCIAS. TEGUCIGALPA
El nuevo Gobierno de Honduras presidido por Roberto Micheletti sufre ya sus primeras complicaciones al recibir un fuerte rechazo por parte de la comunidad internacional, que ha condenado enérgicamente el golpe de Estado ocurrido el domingo y ha lanzado un único mensaje: la restauración inmediata del orden constitucional y la restitución de Manuel Zelaya como único mandatario reconocido de esa nación centroamericana. Así, el presidente de EEUU, Barack Obama, afirmó ayer que el golpe de Estado en Honduras ha sido "ilegal" y el presidente Manuel Zelaya sigue siendo el líder legítimo. En España, el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, defendió que sea la Organización de Estados Americanos (OEA) la que lidere la salida de la crisis política en Honduras y ha ofrecido la colaboración española en esta tarea.
Ajeno a la oposición internacional, el presidente interino de Honduras, Roberto Micheletti fue rotundo: "Gobernare pese al rechazo internacional", subrayó el mandatario tras nombrar un gabinete de cinco ministros. Michelett, que negó que hubiera un golpe de Estado en su país, aseguró que el Ejército hondureño fue "benévolo" con el depuesto Manuel Zelaya al permitirle salir de Honduras.
Mientras, Tegucigalpa presentó ayer una "tensa calma", con un seguimiento incierto de la huelga general convocada por los sectores sociales para reclamar el regreso de Manuel Zelaya y una crisis política aún sin visos de solución. Unos 2.000 manifestantes armados con palos y cadenas, gritaron ayer consignas a favor del regreso de Zelaya y quemaron llantas en pleno centro de la ciudad. Fuerzas policiales cargaron y lanzaron gases lacrimógenos contra varios cientos de seguidores del depuesto presidente de Honduras frente a la Casa Presidencial, en Tegucigalpa.
Cargas policiales
Las fuerzas policiales, con el apoyo de dos helicópteros, disolvieron varios piquetes que interrumpían el acceso a la sede de Gobierno y han detenido a un número indeterminado de personas que organizaciones sociales cifran en alrededor de una treintena.
La crisis que vive Honduras también afecta a los medios de comunicación, con una televisión aún militarizada y agresiones a periodistas que cubren los acontecimientos.
Por otra parte, el depuesto presidente, Manuel Zelaya, se dirigirá hoy a la Asamblea General de la ONU para explicar la situación en la que ha quedado su país después del golpe. Zelaya dijo ayer en Nicaragua que está vivo por "una gracia de Dios" y anunció además que regresará a Tegucigalpa para tomar posesión de su cargo "en el momento en que consideramos que debemos de hacerlo".
Los socios de Zelaya en la Alianza Bolivariana de las Américas (ALBA) se han declarado dispuestos a librar una "batalla continental", como dijo el domingo el presidente venezolano, Hugo Chávez, quien sufrió un golpe en 2002 que le apartó del poder 48 horas. También tiene de su parte al Gobierno de Estados Unidos y a la Unión Europea, así como a la Organización de Estados Americanos (OEA) y otros organismos. La secretaria de Estado de EE.UU., Hillary Clinton, pidió hoy la restauración del orden democrático "pleno" en Honduras, condenó la expulsión del presidente en un "golpe de estado" y dijo que la "prioridad inmediata es restablecer el orden democrático pleno".
En medio del desconcierto, Micheletti insistió ayer en que los hondureños acudan a sus puestos de trabajo y a los centros educativos para tratar de dar un ambiente de normalidad. "A todos los ciudadanos, que vuelvan a sus trabajos, que vuelvan a sus labores, queremos hoy más que nunca la producción de ellos, necesitamos de su labor, de su capacidad, de sus conocimientos para poder salir adelante", indicó.
Amenazas y disparos
Manuel Zelaya narró ayer las amenazas que recibió en su país por oparte de militares encapuchados. "Estoy vivo por una gracias de Dios, honestamente se lo digo". "Hubo un momento en que las ráfagas de las metralletas que estaban disparándose enfrente nuestro eran tan fuerte y era tanta la violencia y la brutalidad con que invadieron más de 200 elementos (militares) mi casa" en primeras horas de la mañana de este domingo, relató.
Zelaya contó cómo un grupo de militares encapuchados, armados y protegidos con chalecos antibalas lo amenazaron. "Me decían: si no suelta el celular, le disparamos. Suelte el celular señor, y todos apuntando sobre mi cara y mi pecho", prosiguió.
"En forma muy audaz les dije: si traen orden de disparar, disparen, no tengo problema de recibir, de parte de los soldados de mi patria una ofensa más para mi pueblo, porque lo que están haciendo es ofendiendo al pueblo", añadió.