NAWEED HAIDARY. KABUL.
La pegada de los primeros carteles electorales dio ayer inicio a la campaña de los segundos comicios presidenciales de la historia de Afganistán -se celebrarán el 20 de agosto-, un país sumido en la violencia que el actual presidente y favorito a la reelección, Hamid Karzai, no ha podido detener.
"Según el calendario de la campaña, hoy anunciamos el comienzo del período de campaña de las elecciones", dijo en rueda de prensa el jefe de la Comisión Electoral afgana, Azizullah Ludín.
Las calles de Kabul y otras ciudades amanecieron con los primeros carteles de propaganda, principalmente en apoyo del presidente Karzai y de sus dos principales rivales, el ex ministro de Exteriores Abdulá Abdulá y el ex titular de Finanzas Ashraf Ghani.
Ghani, un intelectual y ex funcionario internacional, invitó a los ciudadanos a que acudieran ayer a visitarle a su residencia, mientras que Abdulá pronunció un mitin en un hotel, ambos a la espera de reforzar la alternativa al presidente actual.
Karzai se impuso en los comicios de 2004 con un 55 por ciento de los votos, aunque en los dos últimos años su gestión ha quedado en un segundo plano por el incremento de las acciones de los talibanes, cada vez más afianzados en grandes áreas del país.
Considerado en todo caso favorito, Karzai ha logrado asegurarse el apoyo de algunos importantes dirigentes de las distintas minorías étnicas, si bien su decisión de incorporar a su candidatura al señor de la guerra tayico Mohammed Qasim Fahim ha levantado polémica.
Junto al actual jefe del Estado concurrirán otros 40 candidatos, entre ellos dos mujeres, de acuerdo con la lista definitiva presentada el pasado sábado por la Comisión Electoral, cuyo jefe aseguró entonces que muchos de ellos "no merecen ser presidentes".