ARTAN MUSTAFA. PRISTINA.
El vicepresidente de EEUU, Joe Biden, cerró ayer su gira por los Balcanes con una visita al monasterio serbio ortodoxo de Decani, en Kosovo occidental, y con un mensaje a favor de la convivencia multiétnica, en una región castigada en los años 1990 por la violencia entre etnias.
"Saludo el coraje de los popes en este Monasterio. Realmente espero que esta visita mejore la dinámica del desarrollo en la región", dijo Biden, quien estuvo el martes en Bosnia, anteayer en Serbia y ayer en Kosovo.
Mientras que miles de albano-kosovares le dieron al número dos de la Casa Blanca una entusiástica bienvenida en Pristina, un centenar de serbio-kosovares se manifestaron en el norte de Kosovo en contra de la visita de Biden.
Las principales calles de la capital kosovar estaban ayer decoradas con afiches de agradecimiento hacia EEUU y a Biden por su defensa de la independencia de Kosovo, proclamada en contra del deseo de Serbia en febrero de 2008.
El vicepresidente de Estados Unidos fue en su momento uno de los principales ideólogos de la diplomacia estadounidense en contra del entonces presidente autoritario Slobodan Milosevic, lo que en Kosovo sigue causando gran agradecimiento.
Por eso, el presidente kosovar, Famtir Dejdiu, le entregó ayer la máxima condecoración estatal, la ´Medalla Dorada de la Libertad´, así como una copia de la declaración de independencia de Kosovo.
El presidente kosovar manifestó que hoy -por ayer- es un "día histórico" para su país porque Estados Unidos ha hecho mucho por la libertad y el progreso de Kosovo.
Biden destacó una vez más que la independencia de Kosovo es "irreversible" para Estados Unidos.
Biden recordó que el camino hacia la independencia de Kosovo "fue duro", aunque dijo ser "increíblemente optimista sobre el futuro" del nuevo país.