EFE
En la segunda etapa de su gira europea, que comenzó ayer en Roma, el jefe de la diplomacia israelí se encontró con la posición dura de Francia y el rechazo a su política de una parte de la sociedad francesa, que le recibió con una manifestación y con duras críticas a su postura considerada "contraria a la paz".
El ministro ultraconservador llegó a París con la intención de colocar el proceso de paz con los palestinos en segunda línea del orden de día, por detrás de la preocupación de Tel Aviv por el programa nuclear iraní, pero se encontró con la firmeza del ministro francés, según dijeron a Efe fuentes diplomáticas galas.
Kouchner "recordó las esperanzas de Francia, sobre todo, en lo que se refiere a la creación de un Estado palestino viable coexistente en paz y con seguridad con Israel", indicó el ministerio de Exteriores francés en un comunicado.
Para lograrlo, destacó la "urgencia que hay para retomar el proceso de negociación" y pidió el final de todas las colonizaciones israelíes en territorios palestinos.
"No puede haber una solución militar en Gaza", donde la situación humanitaria y económica sólo puede mejorar si se abren de forma permanente puentes de paso, dijo Koucher.
Conseguir un acuerdo antes de final de año sería lo deseable, le aseguró Kouchner a Lieberman, quien al hacerse cargo de la diplomacia israelí renegó del proceso de paz tal y como se había desarrollado.
El ministro francés aseguró que es "esencial" que Israel abra negociaciones indirectas con Siria para buscar una solución al conflicto a escala regional.
Como había hecho la víspera en Roma, Lieberman trató en la capital francesa de centrar sus conversaciones sobre el programa nuclear iraní, "el mayor problema -dijo- que hay actualmente en Oriente Medio".
Kouchner escuchó sus argumentos y le recordó que Francia, junto con otros países, "no escatima esfuerzos para obtener que Irán se conforme a sus obligaciones internacionales y suspenda sus actividades nucleares delicadas".
De esta forma, París pretende mostrar la firmeza de la comunidad internacional frente al nuevo Gobierno israelí, en funciones desde el pasado 1 de abril y dirigido por el conservador Benjamin Netanyahu.
Lieberman, figura ultraconservadora de ese Ejecutivo, se opone a la creación de dos Estados, es favorable a proseguir las colonizaciones y no cree en el diálogo con Damasco.