TAILANDIA. el gobierno pierde el control de la situación y declara el estado de excepción
DPA. BANGKOK.
Tras el derrocamiento de Thaksin Shinawatra como primer ministro de Tailandia, hace dos años y medio, la calma no ha vuelto al país. Seguidores y opositores de Thaksin se encuentran enfrentados de manera irreconciliable. Y los graves acontecimientos de las últimas horas deslizan al país hacia una posibilidad tenebrosa: que el enfrentamiento civil se convierta en guerra civil. El gobierno tailandés se vio obligado ayer a declarar el estado de excepción en Bangkok y en otras cinco provincias ante el caos generado los últimos días por las protestas de la oposición, que obligaron el sábado a suspender la cumbre de los jefes de estado asiáticos, y que llevaron ayer a algunos manifestantes a asaltar el Ministerio del Interior.
Medio centenar de opositores, conocidos como "camisas rojas" y seguidores del ex primer ministro Thaksin Shinawatra, irrumpieron en el Ministerio del Interior para buscar al actual jefe de gobierno, Abhisit Vejjajiva, que había decretado antes el estado de excepción. El país está "en peligro", declaró el propio Abhisit después del ataque en un mensaje televisivo. "Los próximos tres o cuatro días van a ser decisivos para reinstaurar la paz", añadió el primer ministro al indicar que es necesario dar una respuesta firme a los disturbios.
Antes, varios soldados habían tenido que realizar disparos al aire para repeler a los manifestantes que atacaron la limusina de Abhisit con palos, piedras y maceteros cuando intentaba salir del lugar. Un portavoz del gobierno señaló después de Abhisit no se encontraba en el vehículo, sino que había conseguido salir por otro lado sin ser visto. El gobierno debe declarar el estado de emergencia para restaurar la normalidad", había indicado antes en un mensaje Abhisit ante la escalada de tensión. La medida prohíbe reuniones de más de cinco personas y otorga a la policía facultades extraordinarias para realizar detenciones.
Llamadas al levantamiento
Uno de los líderes de los manifestantes, Jakrapob Penkair, llamó ayer a un levantamiento popular contra el Gobierno en respuesta a las medidas extraordinarias anunciadas en Bangkok. Los "camisas rojas" lucharán contra la "brutalidad del gobierno" con todos los medios posibles, indicó Jakrapob. También Thaksin se dirigió a sus seguidores desde el exilio con un mensaje grabado en video, en el que anuncia que volverá "pronto" a Tailandia para liderar la lucha contra el actual gobierno. "
Esta es una propuesta legítima contra un gobierno ilegítimo", apostilló también Jakrapob. "Si (Abhisit) cree de verdad en la democracia, debe convocar elecciones. Si gana, nosotros lo aceptaremos" agregó. Ahbisit está desde el pasado diciembre a la cabeza del gobierno, luego de ser elegido con los votos de algunos tránsfugas en el Parlamento.
Mientras tanto, unos 2.000 manifestantes bloquean desde hace días las calles aledañas a la sede del gobierno. Algunos representantes de la oposición señalaron que han capturado a dos efectivos de las fuerzas de seguridad, así como a un asesor de Abhisit. Uno de ellos fue visto esposado delante de la sede de gobierno. Abhisit había anunciado una actuación más dura contra los manifestantes durante la cumbre asiática, y horas después del anuncio fue detenido Arisman Pongruangrong, ex cantante y líder opositor que lideró el sábado a los opositores en su asalto a la sede del encuentro internacional.
Su llegada obligó a suspender el encuentro, por lo que los jefes de estado de China, Japón, Corea del Sur y los países miembros de la Asean tuvieron que ser evacuados en helicóptero. Antes, un grupo de manifestantes había impedido ya a las delegaciones de Tokio, Pekín y Seúl salir del hotel.