EFE. LA PAZ.
Unos 2.000 bolivianos en las nueve regiones del país secundan ya la huelga de hambre que hace cuatro días inició el presidente Evo Morales para exigir al Congreso la ley electoral necesaria para los comicios generales del 6 de diciembre.
El ministro de Sanidad, Ramiro Tapia, confirmó ayer que el número de huelguistas se ha duplicado, a pesar del llamamiento que les hizo Morales el pasado viernes para que abandonaran la medida durante las fiestas de Semana Santa. Tapia informó de que el estado de salud del presidente es estable y destacó su "muy buena vitalidad" aunque "obviamente ha bajado de peso" tras tres jornadas sin ingerir sólidos.