cumbre de la otan. los aliados lograron convencer a turquía que se oponía a la candidatura
EFE. ESTRASBURGO.
El primer ministro danés, Anders Fogh Rasmussen, será secretario general de la OTAN a partir del 1 de agosto, tras el acuerdo alcanzado ayer entre los jefes de Estado o de Gobierno aliados.
"Haré todo lo posible por estar a la altura", dijo Rasmussen tras ser presentado ante los medios por el actual secretario general de la Alianza Atlántica, Jaap de Hoop Scheffer, cuyo cargo expira el 31 de julio.
Scheffer consideró el nombramiento "extraordinariamente importante" tras una "muy larga discusión" en la que el resto de los aliados lograron "apaciguar los temores de Turquía", que se oponía a la candidatura del político danés.
Los líderes lograron convencer finalmente a Ankara, que criticó la actitud de Rasmussen durante la llamada ´crisis de las viñetas´ de Mahoma publicadas por diarios daneses y por no haber prohibido las emisiones de una televisión kurda desde su país.
Al final, tras intensas discusiones bilaterales y multilaterales durante el viernes por la noche y la mañana de ayer, los gobernantes lograron el consenso necesario para que el primer ministro danés suceda a De Hoop Scheffer.
Hasta el mismo viernes, el primer ministro turco, Recep Tayyip Erdogan, expresó su "opinión personal" de que la elección del político danés "sería un acontecimiento negativo", pero ese rechazo chocó con el empeño de la jefa del Gobierno alemán, Angela Merkel.
Rasmussen es conocido como un hábil negociador y un político pragmático que fue aliado fiel del anterior presidente de EEUU, George W. Bush, durante su permanencia al frente del Gobierno.
Rasmussen potenció al máximo la relación con EEUU: ignoró la falta de mandato de la ONU y a la oposición aprobando el envío de tropas a Irak y apoyó desde el principio la misión en Afganistán.
Rasmussen aseguró en 2003 que Irak tenía armas de destrucción masiva y que eso justificaba el ataque, aunque cuando se demostró que la realidad era otra negó que Dinamarca hubiera ido a la guerra por esa razón sino porque el entonces presidente iraquí, Sadam Husein, no colaboraba con la ONU.
La negativa a admitir errores es una acusación muy común de la oposición contra él, como su escasa propensión al diálogo y la arrogancia.
Esos rasgos asomaron de nuevo en la ´crisis de las caricaturas´, cuando la publicación en 2005 en un diario de unas viñetas de Mahoma causó un conflicto con el mundo islámico, la mayor crisis diplomática vivida en Dinamarca desde la Segunda Guerra Mundial.
Rasmussen se erigió en defensor de la libertad de expresión y se negó a disculparse.
Hasta su predecesor al frente del Partido Liberal y mentor, Uffe Ellemann-Jensen, criticó su actitud, que Turquía no ha olvidado al objetar hasta ayer su nombramiento al frente de la OTAN.
Pese a negarlas en público, sus aspiraciones internacionales eran un secreto a voces: convertido en líder histórico de su partido con tres mandatos seguidos, a un político ambicioso como él la escena local se le quedaba pequeña.
Nacido en 1953 en una familia campesina de Jutlandia, ya le llamaban ´primer ministro´ en la escuela, y ése era siempre su papel en una versión del ´Monopoly´ que inventó con sus hermanos.