KRISTINA DUNZ. ESTRASBURGO.
Las cartas a los familiares es lo más doloroso. Son las esquelas de condolencia que Barack Obama escribe a los padres o esposas o novias de los caídos en Afganistán.
Desde principios de la intervención, en 2001, los militares de las fuerzas internacionales caídos en cumplimiento del deber suman unos 1.000. Los civiles que murieron a causa de los enfrentamientos armados se muplitplican y son varios miles.
La OTAN honró ayer en Estrasburgo a los militares muertos en combate con un minuto de silencio. Entregaron sus vidas en aras de los valores que defiende la OTAN, afirmó el secretario general, el holandés Jaap de Hoop Scheffer. Sin embargo, en la cumbre de dos días en la que se festejó el sexagésimo aniversario, la OTAN parece no haberse puesto de acuerdo cuáles son realmente los valores que está defendiendo en Afganistán porque a pesar de los acercamientos, persisten diferencias.
La guerra en Afganistán se prolonga ya desde hace casi ocho años y la situación es tan mala como nunca desde que se derrocó al régimen extremista de los talibanes en 2001. Recientemente, aseveran fuentes estadounidenses, los militares de la OTAN establecieron un contacto con Rusia para intercambiar información sobre la desastrosa campaña militar soviética en Afganistán. Militares involucrados fueron inequívocos al afirmar: "También la OTAN va a fracasar".
La canciller alemana y una de las anfitrionas de la cumbre, Angela Merkel, admite que "Afganistán es la prueba de fuego" para la alianza, pero no dijo qué es lo que debe hacer la alianza para lograrlo.
Tampoco explicó a la opinión pública de su país qué significado tienen sus palabras de que "Alemania cumplirá con sus compromisos y aportará lo suyo", porque lo que es seguro es que mientras dure la campaña electoral de cara a los comicios generales de fines de septiembre, no habrá un debate sobre el envío de tropas adicionales.
Merkel se limitó a repetir en Estrasburgo que la estrategia debe pasar por el despliegue de una red de seguridad integral, refiriéndose a la reconstrucción civil debe ser protegida por la fuerza militar. Pero los diplomáticos norteamericanos están cansados de escucharlo. No es un invento alemán. Los demás países y también Estados Unidos lo vienen pregonando desde hace tiempo.