ELÍAS L. BENARROCH. JERUSALÉN.
El Ejército de Israel combina sus operaciones militares aéreas, terrestres y navales en Gaza con una ofensiva de orden psicológico para que la población de la franja palestina retire su apoyo al liderazgo de Hamás.
Israel aprovecha su potencial tecnológico para tratar así de ´persuadir´ a la población palestina de que Hamás es responsable de los masivos bombardeos, y de que mejorarían las cosas sin el movimiento islamista.
En esta guerra psicológica se enmarca el lanzamiento ayer por la Fuerza Aérea israelí de miles de octavillas sobre la franja palestina anunciando ´una nueva fase en la guerra contra el terrorismo´, una advertencia de que la ofensiva irá a más.
Otra plataforma es la interceptación de las señales de radio y televisión de Hamás para introducir de forma inesperada y en cuestión de segundos mensajes de propaganda israelí.
O las llamadas con grabaciones que la Inteligencia israelí realiza a diario a Gaza a líneas analógicas y móviles, y los mensajes SMS que envía a la población de la franja.
En árabe, en las grabaciones se advierte a los civiles que "no cooperen o den refugio a elementos terroristas", y les asegura: "Tú no eres nuestro objetivo, no te atacamos a ti sino a los terroristas que amenazan la seguridad de Israel".
Una línea telefónica habilitada para la población de Gaza, cuyo número aparecía en miles de octavillas, ofrece la posibilidad de informar sobre depósitos de armas, lanzaderas de cohetes, comandancias o cualquier otro objetivo de interés militar. Un ejemplo de esta dimensión del conflicto, menos visible pero a veces más efectiva que la militar, fue una llamada telefónica que en agosto de 2002 recibió la mujer de un destacado líder de Hamás.
Durante la Segunda Intifada, Hamás conseguía alistar a cientos y cientos de jóvenes suicidas. Para disuadirlos, los servicios secretos israelíes telefonearon a la mujer de Abdel Aziz Rantisi -líder al que mataron dos años después- y le comunicaron, en nombre del brazo armado, que tenía que entregar a uno de sus hijos como ´mártir´ para una misión suicida.
La grabación de la conversación, en la que la mujer se opuso con todo fervor a que su hijo se inmolara y apeló a su apellido para eludir el ´compromiso´, fue luego distribuida a la prensa por los servicios de inteligencia israelíes.