CHRISTIANE OELRICH
La medida podía preverse, pero aún habrá que esperar para ver sus consecuencias: con la condena del partido gubernamental PPP por fraude electoral, la disolución del partido y la salida del gobierno del primer ministro Somchai Wongasawat, el Tribunal Constitucional tailandés parece haber azuzado, más que serenado, los ya caldeados ánimos políticos en Tailandia.
El paso dado por los jueces del órgano no salva el profundo abismo que separa a las masas pobres de las acomodadas e influyentes élites. Y la peor crisis política desde hace décadas sigue sin resolverse. Más bien lo contrario. Los partidarios del gobierno están ahora furiosos y acusan a los jueces de llevarse por delante el legítimo triunfo electoral que llevó al PPP al poder en diciembre. Las acciones de bloqueo y ocupación emprendidas por la oposición -con cierta connivencia policial- desencadenaron en los seguidores de la DAAD (identificados por sus vestimentas rojas) un enfado que en otra ocasión ya degeneró en violencia.Los expertos afirman que la PAD, que prueba su lealtad al rey identificándose con su color, el amarillo, cuenta con poderosos apoyos en el país. Los opositores están ahora convencidos de que también en el Tribunal Constitucional hay simpatizantes de la alianza. Chris Baker, analista y experto en el país, no descarta que el Tribunal esconda un as en la manga. El hecho de "que los jueces llegaran tan rápido a un veredicto indica que eso constituyó sólo la mitad del escenario. Y aún no conocemos la otra mitad", advierte. El Tribunal podría por ejemplo nombrar un gobierno de transición y convocar elecciones anticipadas, como pide la PAD. Por otro lado, el peligro de un golpe militar aún no ha desaparecido, según Chaturon Chaisaeng, ex ministro con estrechos lazos con el PPP: "Creo que la PAD y algunos académicos planean un golpe o esperan que el rey se haga cargo de la situación". Adulyadej, monarca desde hace más de 60 años, es la máxima autoridad moral del país y cuenta con la veneración de todos los sectores. Mañana se dirigirá a un pueblo que aguarda ansioso un discurso lleno de sabias palabras.