cambio en la casa blanca. El presidente promete dar facilidades a su sucesor
DPA. WASHINGTON.
El paso del poder de Bush a Obama será" la primera transición presidencial en tiempos de guerra en cuarenta años". Se encargó de subrayarlo ayer el presidente saliente, que en unas palabras de despedida al personal de la Casa Blanca destacó que el lunes se reunirá con Obama para hablar de cuestiones tan candentes como la crisis financiera internacional y las guerras de Irak y Afganistán. Bush reiteró su promesa de que una transición "lo más suave posible" será su prioridad en lo que resta de mandato. Se lo agradeció rápidamente Obama: "Un espíritu de bipartidismo será precisopara encarar los numerosos desafíos a los que nos enfrentamos", afirmó el presidente entrante. "Michelle y yo estamos ansiosos por encontrarnos con el presidente Bush y la primera dama", agregó.
Entre el resto de prioridades de Bush para los días que faltan hasta la jura del cargo de Obama el 20 de enero, Bush mencionó presionar al Congreso para que apruebe los Tratados de Comercio con Colombia, Panamá y Corea del Sur, además de proteger el país y buscar soluciones a la crisis económica. El presidente saliente reunió a los empleados de la Casa Blanca en el jardín sur - "el lugar de juegos de Barney"- bromeó ,en referencia al perro de la familia, y allí les pidió que colaboren con Obama con "profesionalidad y decencia". Él, por su parte, se comprometió a informar a Obama de todo para que el nuevo líder "toque el suelo en marcha". Bush se mostró relajado y bromista. Emocionado, se refirió a la ansiedad de algunos de sus empleados de encontrar un nuevo trabajo. "Sé cómo se sienten", afirmó entre sonrisas, antes de referirse al peso del cargo ocupado durante ocho años: "Ustedes son los que pueden apreciar cómo mi pelo se volvió más gris".