AGENCIAS. NUEVA YORK.
Sarah Palin y John McCain no se pueden ni ver. Según informaba ayer el diario ´The New York Times´, los hasta hace dos días compañeros de candidatura en el Partido Republicano están inmersos en una guerra civil, que comenzó después de que Palin le confesase sus ambiciones presidenciales al falso Sarkozy (presidente francés) de una emisora de radio canadiense. La gobernadora de Alaska no dudó del imitador del presidente francés, pese a su exagerado acento, y reconoció que se veía como presidenta en "ocho años".
El enfrentamiento se enconó durante el resto de campaña electoral, hasta el punto de que, según el diario de Nueva York, los aspirantes a presidente y a vicepresidenta y sus equipos dejaron de hablarse. Todo porque McCain recibió como una agresión y una muestra de ingratitud las ambiciones políticas de su número dos, que hasta que le ofreció ir en su candidatura era una auténtica desconocida en la escena política estadounidense. El distanciamiento se pudo comprobar durante el discurso de la derrota de John McCain en el que solo aludió una vez a Sarah Palin.